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Con Héctor Morcillo

“Cuando no hay recursos para atender a la gente, hay hambre y miseria”

El secretario adjunto de la Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) habla sobre los alcances de la crisis y los caminos que se presentan al movimiento obrero argentino para enfrentar a sus causantes, el gobierno de Mauricio Macri y los organismos internacionales como el FMI.

-¿Cómo impacta la crisis en el sector?
-Nuestro sector no escapa a la grave crisis que afecta a toda la industria, una gran recesión que ya ha sido admitida por el gobierno nacional y se extenderá por varios meses.

Este proceso recesivo se viene consolidando a diario con menos producción, pérdidas de puestos de trabajo y a eso hay que sumarle una inflación que no para de crecer y come el poder adquisitivo de los salarios.

El Comité Ejecutivo de la Federación ha decido solicitar una reapertura de las negociaciones salariales paritarias ante esta situación.

La mayoría de las gremiales de trabajadores están pidiendo esta reapertura debido a la pérdida del poder adquisitivo de la clase obrera.

-¿Esta reapertura solucionaría la pérdida de salario real?
-Si se reabren las negociaciones salariales y se ajustan, se podría paliar en algo pero de ninguna manera es una solución a la grave crisis que nos afecta.

Nuestra preocupación está en que las recetas del gobierno para atacar la crisis es secar la plaza de dinero, es decir sacar de circulación el efectivo. Se elige el ajuste para afrontar el pago de la deuda externa.

Cuando analizamos el presupuesto y vemos que la única partida que creció es la que se destinará al pago de la deuda mientras que salud, educación y pensiones baja o se estanca, queda claro hacia dónde apunta el ajuste.

Son las recetas típicas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial: ajustar a la población trabajadora para que ellos se aseguren que van a cobrar.

Más conflictividad a la vista

Es muy grave lo que está pasando, vemos un horizonte marcado por la conflictividad social.

Hemos perdido miles de puestos de trabajo a nivel nacional en el sector de la alimentación.

Además se han dado cientos de retiros voluntarios y de empresas que han iniciado procesos preventivos de crisis, que han dado quiebra o con concurso de acreedores.

El salario argentino medido en dólares bajó a la mitad con la devaluación. Han aumentado las tarifas públicas con el único objetivo de garantizar las ganancias de los privados.

Queda claro cuáles son los objetivos del gobierno con su modelo económico: favorecer la concentración en manos de los más ricos.

Este es otro aspecto que vamos a enfrentar en nuestro sector porque ya hay grandes conglomerados económicos que quieren comprar empresas más pequeñas, lo que favorecerá la concentración y monopolización de la industria.

Menos mercado interno, más concentración

-En este escenario las Pymes son las más perjudicadas…
-Sin dudas, las pequeñas y medianas empresas son las más golpeadas por el aumento indiscriminado de las tarifas, porque no pueden reacomodar los precios como las grandes en virtud que no tienen acceso al crédito, etcétera.

El mercado cada vez se va a achicar más y se van a perder muchos puestos de trabajo y los responsables de eso son los gobernantes que definieron este camino de la recesión.

Creemos que la situación no se va a aguantar hasta marzo o abril del año que viene, como lo prevé el equipo económico de gobierno, porque ha aumentado todo, las tarifas públicas, el transporte, las expensas, la educación, lo que hace que el salario real haya tenido una caída abrupta.

Ya vivimos procesos similares en la década de los 90 y también en 2001-2002 pero esto que estamos viviendo es aún más salvaje. Se ha devaluado sin anestesia y eso se siente. Están condenando al hambre y a la miseria a millones de argentinos.

Indignados

-El pasado 25 de septiembre se realizó un paro nacional. ¿Cómo evalúas esa medida?
-El paro tuvo un gran acatamiento, en nuestro sector también el de julio fue contundente.

A pesar de que hay temor por la pérdida de puestos de trabajo se logró movilizar a un gran contingente.

El gobierno pide a todos los argentinos que ahorren 500.000 millones de pesos (12.000 millones de dólares) para pagar la deuda pero en dos o tres días permite que se fuguen muchos más a través de una corrida bancaria que sacó del país unos 30.000 millones de dólares. Cosas así indignan.

Entonces, nos están tomando el pelo. Es salvaje lo que nos están haciendo.

Se está poniendo a la Argentina al borde de una crisis muy compleja que combina los siguientes factores: inflación alta, recesión, devaluación de la moneda, pérdida de poder adquisitivo de los salarios y pérdidas de puestos de trabajo. Habrá que resistir.

Unidad y solidaridad

-Si este gobierno mantiene estas políticas, ¿cómo reaccionará la clase obrera?
-Lo más importante es encontrar el camino de la unidad en acción. Eso es fundamental para poder enfrentar este escenario que tiende a agravarse.

En este momento la prioridad del movimiento obrero argentino debe ser mantener el poder adquisitivo de los salarios, para los que tenemos trabajo y para los que no, y generar espacios de solidaridad porque tenemos niveles de 30 a 32 por ciento de pobreza.

Por otro lado vemos con mucha preocupación que en los ministerios no hay una política que busque generar programas para ver cómo afrontar temas puntuales de generación de empleo.

El Ministerio de Trabajo fue reducido a Secretaría, esto es una muestra flagrante de la poca importancia que le da este gobierno a la clase obrera, a atender la problemática de los trabajadores.

No hay políticas activas a nivel provincial ni a nivel nacional para garantizar las condiciones de las pequeñas empresas y de los trabajadores y las trabajadoras.

Y cuando no hay recursos para garantizar un mínimo a la población, hay hambre y miseria.


En Buenos Aires, Nelson Godoy