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Con el ex ministro de Trabajo Dr. Carlos Tomada

El hoy y las encrucijadas del día después

Bajo su gestión como ministro, entre 2002 y 2014, en Argentina se redujo la desocupación, se crearon millones de empleos, se fomentó la negociación colectiva y la cobertura de salud y seguridad de los trabajadores llegó a niveles históricos. Es un profundo conocedor del mundo sindical. En esta entrevista exclusiva con La Rel, Carlos Tomada habla de la situación en su país en estos tiempos de pandemia y da su opinión sobre los tiempos que se avecinan.
Dr. Carlos Tomada | Foto: Lucía Iglesias

-¿Cómo ve la situación en el mundo del trabajo ante la pandemia del COVID-19?
-Estoy conmocionado, por decir poco.

Se está intentando hacer distintas políticas, algunas muy audaces, en el sentido de intentar que la economía no se caiga y que tampoco lo haga el ingreso de los trabajadores.

Acá hay un primer imperativo, sin discusiones, que es el cuidado de la salud de toda la ciudadanía y en especial de los trabajadores, que son tal vez quienes están poniendo el cuerpo para que la economía pueda funcionar.

No sólo los trabajadores del sector de la salud, los más directamente expuestos al virus, sino también los de otras áreas declaradas esenciales, como la alimentación.

-¿Considera que las grandes empresas están eludiendo su responsabilidad social al despedir trabajadores o rebajar salarios?
-Creo que en general evadir las obligaciones preexistentes y las que se están generando es algo que debe ser fuertemente sancionado.

En Argentina hay una norma que prohíbe despidos. Hasta junio rige además una doble indemnización. Hay igual empresas que, bajo sigilo, han producido despidos y suspensiones.

Estamos frente a un hecho como una pandemia y el que no cumpla con las obligaciones debe tener un castigo.

Una política dirigida a los más vulnerables

¿Las medidas impuestas por el gobierno nacional son suficientes para las Pymes, que son las más castigadas?
-Nuestro gobierno ha venido trabajando en una misma dirección, pero en etapas sustantivamente diferentes.

En una primera etapa, cuando asumimos, se procuró mejorar las jubilaciones de abajo y se fortaleció en la negociación colectiva los salarios más deprimidos, porque veníamos de una situación del mercado de trabajo vulnerable, en términos de empleo por precario y en términos de salario por pérdida de capacidad de compra.

Cuando se comienza a ver tímidamente los resultados de esa política aparece esto de la pandemia y ahí se dan las primeras medidas contra-cíclicas.

Aparece entonces el Ingreso Familiar de Emergencia, un ingreso especial realmente importante porque va a un sector que pocas veces se había atendido tan explícitamente; se refuerza la idea de cuidar el empleo; se paga un bono especial al personal de la salud y se dan créditos al 24 por ciento para ayudar del lado de las empresas.

Hay una tercera etapa, que es la prolongación de la cuarentena, en que se profundizan esas medidas. La asistencia alcanza al 50 por ciento del salario en el sector privado y se deciden créditos muy blandos, que llegan a ser de tasa cero para los micro emprendedores, los autónomos, los monotributistas.

Es decir que se está poniendo plata en el bolsillo del pequeño empresario y de los trabajadores. Es un esfuerzo muy grande y Argentina no es un país desarrollado ni tampoco viene de una situación floreciente: estamos negociando además una enorme deuda externa y venimos de una devastación de cuatro años.

Si alguien me pregunta ¿usted cree que en mayo será igual o peor?, respondo que va a ser nuevamente un mes muy duro, pero el gobierno ha demostrado que está dispuesto a esforzarse.

Los sindicatos están cumpliendo su papel

-Usted, que conoce muy bien a los sindicatos, ¿cómo evalúa su actuación?
-Me parece que están haciendo lo que pueden. No tienen una gran exposición pública, han estado muy predispuestos a colaborar tanto en poner los hoteles a disposición, en buscar soluciones.

Muchas negociaciones estaban prácticamente concluidas y ahora los sindicatos están peleando para que se cubra el 100 por ciento del salario, entre el aporte del gobierno y el aporte del sector privado.

Me parece que allí es donde debe estar el sindicato, exigiendo el cumplimiento de todas y cada una de las normas que dicta el gobierno. No puede ser que haya empresas que no tengan una actitud de solidaridad, una actitud de comprensión del fenómeno, que el sacrificio sea de una sola parte de la sociedad.

Cuando se tiene una posición de mayor nivel económico mayor tiene que ser el compromiso, y esto vale tambien para los bancos. En eso tenemos que ser muy exigentes.

Por otra parte, creo que la prevención en salud deberá mantenerse cuando se dé el paulatino retorno a la actividad. Es tambien lo que está persiguiendo el presidente Alberto Fernández: priorizar la salud, la protección y al mismo tiempo que quede lo más intacto posible el aparato productivo.

Senderos que se bifurcan

El día después -que no sé cuándo será- no va a ser igual si tenemos empresas que pueden empezar lentamente a producir que si no las tenemos, si tenemos trabajadores ocupados que si no lo están.

-Le parece entonces que habrá cambios sustantivos…
-Pienso que hay algunos temas se nos van a imponer. Todavía no tengo demasiado claro en qué dirección. Eso está en disputa.

Hay quienes pensamos que esto va a implicar un regreso del Estado, un Estado más eficiente, con mayores responsabilidades y capacidad de intervención; y otros alertan que eso sería la vuelta al autoritarismo.

Hay quienes pensamos que se va a requerir que los que tienen más pongan más y que habrá que revisar cómo se distribuye la riqueza en nuestros países, y otros que dicen que de ninguna manera.

En el mundo del trabajo han aparecido temas que no vamos a poder soslayar, como el de los trabajadores precarios. Habrá que pensar de qué manera se abordan todas estas formas de trabajo que hoy tienen un nivel de precariedad intolerable y que más lo tendrán cuando llegue el pico alto de la crisis.

En Argentina los sectores más vulnerables están vinculados con la informalidad laboral.

Precariedad, cuidados y cuestión de género

Y está también la jerarquización de un sistema de cuidado integral. Las sociedades futuras van a tener que prestarle al tema del cuidado una especial atención, porque ha dejado de ser un sector de apoyo y ha pasado a tener una centralidad importante.

Dicho sea de paso, el 70 por ciento de quienes trabajan en los cuidados son mujeres y la cuestión de género va a tener que estar, en este plano también, arriba de la mesa.

-No queremos dejar de felicitarlo por su designación al frente de la embajada de México, que todavía no ha podido asumir por la suspensión de los viajes a causa de la pandemia.
-Sí. De todas maneras, estoy en contacto cotidiano con la gente que está allá tratando de ayudar, tratando de contener, haciendo gestiones para facilitar la tarea muy dura que están llevando adelante en la embajada y en el consulado, sobre todo con la gente que las compañías aéreas han dejado varada en México.