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El “nieto 128” recupera su identidad

Todavía faltan cientos

Tiene 42 años, se llama Marcos Ramos, y fue secuestrado cuando apenas tenía seis meses, en 1976. Su madre sigue desaparecida, él acaba de recuperar su identidad.

El viernes 3 Abuelas de Plaza de Mayo anunció la buena nueva: el “nieto 128” había emergido a la superficie.

Ismael y Camilo, hermanos de Marcos, estaban presentes en la conferencia de prensa en que la noticia fue comunicada. También uno de sus tíos.

Marcos no, pero en estos días está trabando nuevamente contacto con su familia biológica.

Marcos fue secuestrado junto a uno de sus hermanos, Ismael, tres días después de que a su madre, María del Carmen Ramos, con la cual vivían en una casa de la provincia de Tucumán, desapareciera de la faz de la tierra.

“La esperábamos y no volvía, y un día cayeron los militares y nos llevaron a mí y a mi hermano y a otras tres personas que estaban en la casa”, contó Ismael.

Camilo, el otro hermano, de dos años, hijo de otra pareja de María del Carmen, estaba con su padre y se salvó de ser también él secuestrado.

Los dos niños –Marcos de seis meses, Ismael de seis años- fueron llevados a una vivienda. Allí permanecieron juntos una semana, hasta que los separaron.

Ismael recordó en la rueda de prensa que una mujer le arrancó a Marcos de sus brazos y que nunca más lo vio.

A él lo llevaron a una “casa de militares”, donde pasó año y medio.

Con apenas seis-siete años, Ismael Ramos se escapó dos veces de esa vivienda.

“La primera vez llegué a la estación de ómnibus donde trabajaba mi tío, pero me encontraron y me recapturaron. Sufrí todo tipo de desmanes, me reventaron a golpes”.

La segunda vez que escapó también lo encontraron, pero su padre y su tío, con la ayuda de un influyente dirigente político local, pudieron rastrearlo y lo rescataron.

Muchos, muchos años Ismael Ramos guardó silencio. Por miedo. En 1999 se decidió a hacer la denuncia de la desaparición de su hermano 22 años antes y se presentó ante el Banco Nacional de Datos Genéticos para entregar muestras de sangre con la esperanza de que algún día Marcos pudiera ser hallado.

En 2013 alguien brindó datos que permitieron llegar a ubicar a aquella persona que fuera secuestrada cuando tenía tan sólo seis meses y fuera apropiada por la familia de un militar acusado de crímenes de lesa humanidad en Tucumán.

Marcos accedió sin problemas a realizarse el examen de ADN ordenado por un juzgado.

Fue el segundo “nieto recuperado” en la provincia norteña argentina, donde se han descubierto fosas comunes con cuerpos de más de un centenar de desaparecidos.

La búsqueda continúa

“Nos faltan todavía encontrar a casi 380 de los alrededor de 500 bebés robados por los represores durante la dictadura”, dijo el viernes Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

“Y el tiempo se nos acaba. Todas las abuelas tenemos entre 80 o 90 años, algunas incluso más. Quedamos poquitas. Muchas no podrán volver a ver sus nietos”.

Una vez más Carlotto -que recuperó en 2014 a su nieto Ignacio Guido, que su hija Laura parió en 1978 en cautiverio antes de ser asesinada- insistió en que las Abuelas necesitan con urgencia que todo aquel que tenga algún dato, alguna sospecha, los dé sin más demoras.

Nuestros nietos y nuestras nietas pueden estar en cualquier rincón. Cualquier información, por insignificante que pueda parecer, quizá resulte la pieza faltante para dar con uno de ellos”, dijo.