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Con Lorenza Benítez de Gómez y Juana del Carmen Brítez, de la UPACP

Trabajadoras del hogar y un pequeño sindicato con grandes proyectos

Llegamos al local de la Unión Personal Auxiliar de Casas Particulares en un barrio de fachadas grises en Buenos Aires. La llovizna acentúa la palidez del lugar y la tarde se torna un ritual melancólico. Pero apenas ingresamos el ambiente se transforma en calidez humana, estética y dignidad. “Bienvenidos, enhorabuena”, nos dicen. Lorenza es secretaria general, y Juana es secretaria de Actas y Organización de un “sindicato pequeño pero con grandes proyectos”, como ellas lo definen.

-¿Dónde naciste, Lorenza?
L- En Formosa, una provincia con muchos problemas económicos y de empleo. De allí me fui a los 27 hacia Buenos Aires, donde trabajé en el servicio doméstico, casi 38 años en tres casas.

-¿Ya existía el sindicato en ese tiempo?
-Sí, pero yo no lo conocía. Por esa falta de asesoramiento no recibía aportes, ni vacaciones, ni aguinaldo. No conocía nada de eso.

-¿Cuándo te acercaste a la organización?
-En febrero de 1982. Me preguntaron cuánto me pagaban y les respondí que nada. Ahí descubrí mis derechos y descubrí la organización sindical.

Mujeres y migrantes
El perfil del trabajo doméstico en Argentina

-¿Cuántas trabajadoras domésticas hay en el país?
J– Hasta el año pasado eran 1.250.000 y este año aproximadamente 1.252.000.

La enorme mayoría son mujeres, muchas de ellas jefas de familia con muchos hijos.

Otro dato de nuestro perfil es que en el sector hay muchas migrantes. Las paraguayas son casi un 7 por ciento del total y del 7 al 13 por ciento son peruanas.

Hay también bolivianas y últimamente llegaron colombianas y venezolanas.

Del colectivo de mujeres migrantes debo señalar que las peruanas se destacan, están más preparadas socialmente, vienen con capacitación, estudios y saben acerca de los sindicatos.

-¿Vuestro sindicato tiene presencia a nivel nacional?
-Sí, en total somos 27 delegaciones. Nos queda muy difícil llegar a todas las provincias, sobre todo por la parte económica, pero vamos creciendo.

Somos diferentes a otros gremios, vamos paso por paso pero con firmeza. Sin prisa y sin pausa, como se dice.

-¿Cuántos afiliados tiene la Unión?
-Ahora tenemos 67.000 afiliadas, prácticamente todas mujeres.

El problema es que muchas pagan la cuota sindical y después desaparecen por 3 o 4 meses. Luego vuelven. Son como golondrinas.

La cuota sindical es voluntaria. Existe una resolución legal por la que los patrones tendrían que hacer el descuento directamente, pero por ahora el Estado no lo ha implementado.

Hay que cambiar la mentalidad del empleador, que debe entender que la trabajadora que está en su casa tiene derechos, y de la trabajadora, para que pelee por ellos.

Luchar por la visibilidad
Capacitar para cambiar

-¿Cuáles son los objetivos inmediatos del sindicato?
-Relanzar la campaña de sensibilización, sobre todo en los lugares más pobres. Hemos hecho talleres en la Capital Federal, Tucumán, Santa Cruz, Formosa, Mendoza, Playa Blanca, Córdoba, trabajamos mucho con la OIT y acabamos de editar una Guía para Trabajadores y Empleadores, que tuvo muy buena aceptación.

Vamos a implementar una prueba piloto de oficinas móviles, con las cuales nos moveremos por todo Buenos Aires y si es posible por el interior.


Gerardo Iglesias, Lorenza Benítez de Gómez y Juana del Carmen Brítez