Raúl Zibechi

Las revueltas de octubre

Las revueltas de octubre en América Latina tienen causas comunes pero se expresan de formas diferentes. Responden a los problemas sociales y económicos que genera el extractivismo o acumulación por despojo, la suma de monocultivos, minería a cielo abierto, mega-obras de infraestructura y especulación inmobiliaria urbana.

Las calles de Quito

Los grandes virajes estratégicos, esos que influyen a lo largo de décadas, se producen siempre abajo, a través de la irrupción de los sectores populares en el escenario político, que transforman al modificar las relaciones entre clases, grupos sociales, géneros y generaciones.

De aquella revolución a estos lodos

Al cumplirse 40 años del triunfo de la revolución sandinista, el pasado 19 de julio, cinco comandantes históricos del FSLN reflexionan sobre las causas que llevaron a uno de los procesos más esperanzadores del continente a la actual debacle ética y política de la mano de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Un debate necesario y urgente

Quienes acostumbramos escrutar y poner en cuestión las nuevas tecnologías solemos ser tachados de “enemigos del progreso” por quienes las defienden, sin tomar en cuenta ni los estudios existentes ni las consecuencias sociales y ambientales.

La guerra contra los sectores populares

La violencia estatal contra la población negra y pobre en Brasil sigue un patrón, no es ni casual ni coyuntural, sino permanente y sistémica. Pero ahora el gobierno de Jair Bolsonaro milita abiertamente a favor de los uniformados, defiende la dictadura militar y niega que hayan existido torturas y crímenes.

Separar la paja del trigo

En la historia los campesinos se las ingeniaban para hacer todas las labores del campo de forma manual. Cuando obtenían la cosecha, una de las tareas consistía en aventar los granos, echarlos al viento, para separarlos de la paja.

Un gobierno de militares, gendarmes de la desigualdad

Cien militares ocupan los escalones más altos del gobierno de Jair Bolsonaro, entre ellos, la presidencia y la vice, además de cargos clave en ministerios y empresas estatales, que les permiten tener un control estratégico del país. Son bastantes más que los militares que ocuparon altos cargos durante la dictadura (1964-1985).