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Otro dirigente campesino asesinado

Epidemia de muertes en el campo brasileño

Brasil es desde hace años un país tóxico para los dirigentes campesinos que luchan por la tierra. La semana pasada, Márcio Matos Oliveira, uno de los líderes del Movimiento de los Sin Tierra (MST) en el estado de Bahía, fue asesinado por “desconocidos” frente a su hijo de seis años.

El dirigente popular, que integraba la dirección nacional del MST y era secretario de Administración del municipio de Itaeté, gestionado por el Partido de los Trabajadores, fue baleado en su casa por dos hombres que se trasladaban en motocicleta.

“No tenemos sospechas sobre los motivos del crimen. Por lo que sabemos, él no venía recibiendo amenazas de nadie ni había participado en recientes ocupaciones de tierras del MST”, dijo el coordinador de ese movimiento en Bahía, Evanildo Costa.

Lo que sí había hecho era manifestar su apoyo a Lula en los días previos a que la justicia confirmara la condena del expresidente por hechos de corrupción, denunciada como una persecución política por el PT.

La Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) en Bahía vinculó el asesinato a ese gesto.

Claudio Dourado, coordinador de la CPT en la región norte del estado, piensa que el homicidio “tuvo como motivo asuntos políticos e ideológicos, ya que Marcio Matos era una persona muy actuante en esa área y siempre fue muy combativo”.

El dirigente asesinado “era muy conocido por su firme lucha en defensa de la igualdad social”, dijo a su vez el gobernador de Bahía, Rui Costa.

El año pasado fue uno de los más mortíferos para los líderes campesinos brasileños: 65 de ellos fueron asesinados en conflictos por la tierra, cuatro más que en 2016, según un documento de la CPT.

“Lo que estamos viendo es que Brasil está eliminando, de forma sistemática, a las personas que luchan por la tierra”, decía el texto.