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Con Ernane Garcia, sobre la apatía de la sociedad brasileña

“Es hora de reaccionar”

El movimiento sindical brasileño aún no se ha percatado de la gravedad de la reforma laboral en vigor en el país y debe despertarse antes de que sea demasiado tarde, dijo a La Rel Ernane García, presidente de la Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Paraná, afiliada a la Confederación Democrática Brasileña de Trabajadores de la Alimentación (Contac-CUT).

-¿Cómo ves la situación de Brasil y la falta de reacción de la sociedad ante las reformas impulsadas por el gobierno?
-Desde los movimientos sociales, especialmente el sindical, estamos muy preocupados por el desmantelamiento de los derechos de los trabajadores y trabajadoras que implica la reforma laboral en vigencia desde noviembre.

Sobre la falta de reacción de la ciudadanía creo que los obreros en las fábricas, sobre todo aquellos de los municipios más pequeños, no han caído todavía en la cuenta de lo que esta reforma supone.

Todavía no sintieron el desastre que traerá a sus vidas, solo después del carnaval se van a dar cuenta de todo lo que han perdido con las reformas que estos golpistas están aplicando.

Cuando se den cuenta quizá ya no haya tiempo para reaccionar, pues las elecciones de octubre de 2018 frenarán cualquier tipo de manifestación que no sea en las urnas.

Lamentablemente gane quien gane no tendrá mayoría parlamentaria como para cambiar los desmadres del gobierno de Michel Temer. Seguirá todo igual.

Un mea culpa y más allá
“Nos decían que nos faltaba cintura”

-¿No habría que hacer un mea culpa desde el movimiento sindical con relación a la aprobación de esta reforma laboral?
-Sin dudas. Hay muchas organizaciones sindicales que existían en virtud de que cobraban una cuota pero no contaban con afiliados activos y aquellas que sí tenían a sus viejos militantes de 10, 15 o 50 años eran criticadas por tener una postura “radical”.

A los gremios de la alimentación que reúne nuestra Federación siempre nos criticaron por ser combativos, por hacer ruido cuando algo no andaba bien. Nos criticaban la “falta de cintura”.

¿Y ahora? Pienso que la sociedad tendrá que despertar e incidir en su partido político, en su sindicato, comisión barrial, para organizarse nuevamente desde las bases.

Por nuestra parte la idea es retomar la tarea junto a sindicatos serios, con los trabajadores y las trabajadoras, para reorganizarnos de forma que podamos abarcar al mayor número posible de personas.

En Brasil son necesarios muchos sindicatos para poder atender la demanda de la población. Somos un país muy grande y con un único sindicato para un área metropolitana no basta para una defensa correcta de los derechos laborales.

Sobre todo teniendo en cuenta la mentalidad del empresariado nacional y de las grandes compañías transnacionales que se instalan en el país ya con el objetivo de pagar bajos salarios y precarizar al máximo las condiciones laborales.

Si no nos reorganizamos de manera correcta vamos a ser testigos de muchos perjuicios para la clase obrera.

Cuando la izquierda llega al gobierno…
…los sindicatos se desmovilizan

-¿Hay una distancia entre cúpula y bases en la estructura sindical? ¿Puede ser esta distancia la que provocó la pasividad del trabajador y las trabajadoras?
-Ciertamente. Esta situación se viene dando desde hace unos 15 años, desde la primera elección que ganó la izquierda.

Los trabajadores y los propios dirigentes creyeron que teniendo un presidente salido de sus filas ya no era necesaria la militancia sindical.

Lo que estamos viviendo ahora es en parte el resultado de esa desidia o de ese descansarse en que al tener un gobierno popular no había que luchar por nuestros derechos como clase obrera.

Ahora con estas reformas, tanto la laboral ya aprobada como la de la previsión social que todavía está siendo discutida, vemos el enorme retroceso en los derechos conquistados, la anulación de las victorias homologadas en convenios colectivos.

Va a llevar mucho tiempo revertir este desmantelamiento pero confío que se dará.

Los trabajadores y trabajadoras despertarán de su apatía y retornarán a sus organizaciones sindicales para luchar por sus derechos, de eso estoy seguro.

¡Volveremos!