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45 años después

Los asesinos de Víctor Jara a la cárcel

Símbolo de la “Nueva canción chilena”, un movimiento cultural y político que creció en épocas del gobierno de la Unidad Popular, Víctor Jara fue secuestrado en los primeros días de la dictadura de Augusto Pinochet, torturado y asesinado. El 3 de julio la justicia condenó a nueve militares por su responsabilidad en el caso.

Los retirados Hugo Sánchez, Raúl Jofré, Edwin Dimteri, Nelson Haase, Ernesto Bethke, Juan Jara, Hernán Chacón y Patricio Vásquez recibieron una pena de 15 años y un día de prisión por homicidio calificado y tres años por secuestro, y el ex oficial Rolando Melo fue sentenciado a cinco años por encubrimiento de ambos delitos.

Los mismos militares fueron condenados también por el secuestro y asesinato de Littré Quiroga, ex director general de Servicio de Prisiones y, al igual que Jara, militante del Partido Comunista.

El Estado chileno deberá pagar, además, unos 2,1 millones de dólares a los familiares de ambas víctimas.

El cantante y Quiroga fueron apartados de los miles de prisioneros políticos que en los días inmediatamente posteriores al golpe del 11 de septiembre de 1973 fueron conducidos al Estadio Nacional de Chile, para recibir un castigo “ejemplar”.

Jara había sido reconocido por algunos de los militares que lo trasladaron de la Universidad Técnica del Estado, donde fue detenido el 14 de septiembre, hacia el Estadio Nacional, que funcionaría por un tiempo como una cárcel a cielo abierto.

De hecho, el campo deportivo fue el establecimiento por la que pasaron más presos políticos bajo la dictadura chilena, unos 30.000 a lo largo de los poco más de dos meses en que funcionó como prisión, entre setiembre y noviembre de 1973.

Allí se produjeron fusilamientos en masa, de entre 300 y 500 prisioneros según testigos, aunque las cifras oficiales reducen el número a 40. Todas las mujeres detenidas en ese campo (unas mil) sufrieron algún tipo de agresión sexual, a menudo violaciones.

Dos de los fusilados y torturados fueron Quiroga y Jara.

“Las agresiones (contra Jara) tuvieron como principal aliciente la actividad artística, cultural y política del mismo, estrechamente vinculada al recién derrocado gobierno”, dice el fallo judicial.

A Littré Quiroga los golpistas le imputaban la detención de uno de los suyos, el general Roberto Viaux, acusado del asesinato, pocos meses antes del golpe, del general René Schneider, comandante en jefe del Ejército leal al gobierno del socialista Salvador Allende.

Una vez separados del resto de los detenidos, Jara y Quiroga fueron atacados a culatazos y a golpes de puño en el rostro y en el cuerpo, antes de ser asesinados.

El cuerpo del cantante fue encontrado el 16 de septiembre de 1973 en un baldío, y presentaba 44 balazos de armas 9 milímetros, de uso exclusivo de las fuerzas represivas.

Dos años atrás, el 27 de junio de 2016, la justicia de Orlando, Estados Unidos, había condenado al general chileno Pedro Barrientos, radicado desde hacía años en ese país y nacionalizado estadounidense, a pagar 28 millones de dólares a la familia de Víctor Jara por su responsabilidad en el secuestro y el asesinato del cantautor.

Sectores del Estadio Nacional de Chile se han preservado tal cual estaban en 1973 y en ellos se han colocado letreros y fotos alusivos a su uso como campo de concentración. Víctor Jara está presente en ese recordatorio.

Sobre una de las escaleras utilizadas para acceder al campo de juego un cartel dice: “Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”.