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Una contribución a la memoria histórica de Chile

“La constelación de los caídos”

Amnistía Internacional lanzó una nueva iniciativa teniendo en la perspectiva del 45 aniversario del golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende, y los 70 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se trata de una campaña que busca renombrar 26 estrellas con los nombres de las víctimas de la Caravana de la Muerte en Calama. Transcribimos a continuación el llamado a sumarse a la campaña.

El desierto de Atacama es el mejor lugar del mundo para observar las estrellas. En ese lugar, en 1973, 26 chilenos fueron torturados y ejecutados por la Caravana de la Muerte, bajo la dictadura de Augusto Pinochet.

El 26 de junio, en el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura, Amnistía Internacional, en conjunto con la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, lanzó una invitación a sumar los últimos esfuerzos para renombrar 26 estrellas con los nombres de los caídos en Calama.

Constelación de los caídos” es el nombre de esta campaña que busca contribuir a la memoria histórica de Chile, justo cuando se cumplen 45 años del golpe de Estado y 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La Caravana de la Muerte es uno de los operativos más siniestros y emblemáticos llevado a cabo durante la dictadura de Pinochet.

Las desapariciones forzadas, las torturas y las posteriores ejecuciones que se realizaron son hechos repudiables que requieren total esclarecimiento, y que todas las personas que estuvieron involucradas sean llevadas ante la justicia.

Porque estas brutales violaciones a los derechos humanos no deben ser olvidadas y porque necesitamos tener seguridad de que nunca más se vuelvan a repetir, queremos renombrar 26 estrellas. Así, el mismo cielo que un día vio partir a estas 26 personas, las recordará eternamente”, añade Roberto Morales, vocero de Amnistía Internacional Chile.

Visitá el sitio web de la campaña y apoyala.
 

 

Qué fue la Caravana de la Muerte

Poco después del golpe del 11 de setiembre de 1973, el general Augusto Pinochet dio la orden de agilizar los procesos sumarios abiertos contra opositores políticos y ejecutar a los condenados a muerte. El dictador tenía noticias de que en algunos cuarteles sus comandantes daban un trato demasiado “blando” a los presos y decidió aleccionarlos. Uno de sus allegados más cercanos, el general Julio Arellano Stark, fue designado por Pinochet para recorrer los lugares de detención y “acelerar los procesos y uniformizar los criterios en la administración de justicia”. Diez oficiales y dos soldados lo secundaron en la operación. Entre el 30 de setiembre y el 6 de octubre de 1973 fueron ejecutadas 26 personas en el sur del país, y entre el 16 y el 30 de octubre otras 71 en el norte. Antes de ser asesinadas, las víctimas eran torturadas, y posteriormente sus cuerpos enterrados como NN, desconocidos. Algunos de los responsables de esta masacre fueron condenados por la justicia. A Pinochet, un juez le impuso una detención domiciliaria por este caso, en 2006.

 

Vídeo: Amnistía Internacional