El Salvador | ANÁLISIS | Política

La izquierda promueve el sueño de la derecha

Neoliberalismo HD

Son tiempos de incongruencias en la izquierda partidaria de El Salvador. El fallecido ex presidente Calderón Sol, del partido ARENA, declaró en 1994 que quería convertir al país en una gran “zona franca”. El gobierno del FMLN avanza en esa dirección, aunque nos cueste creerlo.

Hace medio siglo la estrategia económica neoliberal de la derecha se basó en maquilas que no pagan impuestos y que generarían empleos y encadenamientos productivos.

Pasados 25 años no se han visto tales beneficios, pero hay hoy un gobierno de izquierda que promueve lo mismo ampliando esa propuesta a otras actividades mediante Zonas Económicas Especiales (ZEE) para 26 municipios en el sureste del país.

Se trata del mismo gobierno que vive endeudado porque no puede costear sus modestos programas sociales con impuestos y que se queja del bloqueo legislativo y judicial a su gestión pero que ha seguido a pie juntillas el dogma neoliberal de favorecer a sectores empresariales, renunciando a sus ingresos para supuestamente generar empleos.

La propuesta de ZEE llegó a Centroamérica primero por el presidente hondureño Juan Orlando Hernández.

En El Salvador quien la planteó fue el actual vicepresidente Óscar Ortiz, y aunque varios miembros del partido FMLN reconocen entre bambalinas que es un error político haberla presentado al Congreso, hacia afuera justifican la idea.

Se está ante una continuidad de leyes como la de Servicios Internacionales y la de Asocios Público-Privados, que en 2012 y 2013 ampliaron los beneficios de las maquilas textiles a call centers, empresas logísticas, portuarias y casi cualquier actividad económica vinculada con el comercio internacional.

La novedad es que las ZEE también incluyen el saneamiento de aguas, contradiciendo el discurso del FMLN, contrario a la privatización de ese servicio básico.

Aquellas leyes de 2012 y 2013 no generaron empleos de manera significativa, pero sí menos impuestos para las arcas públicas.

Sí, hay alternativas

Para promover las ZEE, la ministra de Economía Luz Estrella Rodríguez dijo que por lo menos producen ingresos en regiones de vocación agrícola pero de grandes necesidades y pobreza. “La otra opción es no hacer nada”, afirmó.

En un foro en la Universidad Jesuita UCA desarrollado el 24 de julio, José Santos Guevara, dirigente de comunidades agrícolas del Bajo Lempa, manifestó que sí hay alternativas.

Citó en ese sentido iniciativas de agricultura comunitaria, orgánica y sostenible en su localidad, desarrolladas sin apoyo de un Estado que no les brindó estructuras d comercialización adecuadas.

Una de las principales promesas de campaña del FMLN había sido la reactivación de una empresa comercializadora estatal desaparecida en 1991.

Esa promesa nunca se cumplió, dejándose a los productores a merced de los “coyotes”, especuladores que compran la producción a los campesinos aún por debajo de sus costos.

Melissa Salgado, del departamento de Economía de la UCA, manifestó en el mismo foro que las proyecciones gubernamentales indican que las empresas que se instalarían en El Salvador bajo el régimen de ZEE apenas dejarían un 3 por ciento de sus ganancias.

La ley del más fuerte

Los 26 municipios donde se pretende implementar las ZEE están alrededor del puerto de Cutuco, una instalación abandonada hace casi diez años por falta de inversión pública para concluir el canal de acceso y dotarle de grúas que permitan recibir naves de gran calado.

La propuesta de las ZEE parece más una medida desesperada para intentar reactivar ese puerto, aún si esto implica privatizarlo mediante concesiones o subcontratación a transnacionales.

Contiguo a Cutuco se encuentra la atunera Calvo, una empresa española que desde hace más de 15 años emplea mayoritariamente a mujeres del área rural.

La compañía tiene una alta rotación de personal, y sus empleadas más antiguas están padeciendo Lesiones por Esfuerzo Repetitivo debido al trabajo intensivo en las frías temperaturas del frigorífico. Calvo es un beneficiario del impago de impuestos.

Sigfrido Reyes, presidente de la oficina presidencial de promoción de las exportaciones, dijo que los gravámenes que no se cobren a las empresas llegarán al Estado por vía de los impuestos de la renta a los supuestos nuevos empleos y del IVA que pagarán los trabajadores cuando gasten sus salarios en consumo.

Serán los trabajadores los que pagarán, en vez de las empresas, afirmó echando mano a otro argumento típicamente neoliberal.

¡Así estamos!


En El Salvador, Gilberto García