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Informe de CCOO sobre el turismo en España

Altos ingresos empresariales y precariedad con cara de mujer

La industria turística representa nada menos que el 11 por ciento del PIB español y sus ingresos no paran de crecer, pero los trabajadores, y sobre todo las trabajadoras, se mantienen al margen del boom, confirma un informe de coyuntura sobre el empleo en el sector divulgado este mes por Comisiones Obreras.

El PIB nacional vinculado al turismo creció 14 por ciento entre 2010 y 2016. La crisis económica mundial que azotó particularmente a España ni lo rozó.

España se benefició incluso, en este plano, de las guerras, las hambrunas que afectaron a otros países del Mediterráneo como los africanos, que tenían igualmente en el turismo una de sus principales fuentes de ingresos y la perdieron.

El turismo es también un fuerte empleador: el 12 por ciento de los asalariados (casi dos millones de personas) y el 16 por ciento de los autónomos (algo menos de 500.000 personas) laboraban en el sector en el primer trimestre de este año, 3,8 y 2,7 por ciento más respectivamente que en igual lapso de 2017.

La cifra de ocupación total en esta industria aumentó 3,6 por ciento entre un año y otro.

El 13 por ciento de la población ocupada en España trabaja en esta actividad, que abarca además al 11 por ciento de los desempleados.

En el primer trimestre, el sector presentaba una tasa de ocupación del 82 por ciento y de 18 por ciento de desempleo. La relación era de 80-20 en el mismo lapso de 2017.

Al cierre de 2018, el número de turistas llegados a España podría crecer 2,6 por ciento y el total de pernoctaciones podría ser 2,6 por ciento superior a 2017, un año que ya había sido muy bueno para el sector.

Dentro de la industria, la actividad prevalente es la de hostelería, que concentra al 64 por ciento de los ocupados y al 80 por ciento de los desempleados en este sector y que ha crecido casi 5 por ciento en su volumen de ocupación entre el primer trimestre de 2017 y el mismo período de este año.

El 8 por ciento de las 18,9 millones de personas ocupadas en España y el 9 por ciento de los 3 millones de desempleados pertenecen al subsector de la hostelería.

Las cifras de ocupación en el subsector se acrecentaron 12 por ciento en el periodo considerado por el documento, con mayor intensidad para los hombres (19 por ciento) que para las mujeres (7), mientras que las cifras de asalariados crecieron 20 por ciento (32 por ciento más de hombres, 12 por ciento más de mujeres).

En relación al primer trimestre de 2017, la hostelería ocupa hoy a 5 por ciento más de hombres y a 4 por ciento más de mujeres.

Desigualdad de género
Un dato persistente

Al analizar la estructura salarial en el sector, el informe de Comisiones Obreras confirma que las mujeres siguen ganando mucho menos que los hombres por tareas de similar nivel, aunque la brecha de género global se redujo en relación a años anteriores.

Según el documento, las mujeres perciben el 80 por ciento del salario anual que perciben los hombres.

La incidencia del trabajo temporal y a tiempo parcial, mucho mayor entre las mujeres que entre los hombres, explica en parte esa brecha.

Un solo dato basta para demostrar esa esa inequidad: entre el primer trimestre de 2017 y los primeros tres meses de este año, creció (8 por ciento) el número de contratos a tiempo parcial entre las mujeres y bajó (10 por ciento) el de los hombres.

Hoy, el 61 por ciento de las mujeres tiene un contrato a tiempo completo en el sector, menos que hace un año (63 por diento), mientras que en el caso de los hombres, un 78 por ciento sí ha conseguido un empleo a tiempo completo, cuatro puntos más que en el año anterior (74)”, subraya el texto.

Además, los salarios medios en hostelería solo alcanzan el 54 por ciento del salario medio en España en el caso de las mujeres y el 67 por ciento en el caso de los hombres”, señala.

Mucha bonanza para los empresarios
Y mucha inestabilidad para los trabajadores

Con la excusa de “adaptarse a los retos del mercado” y a la competencia de nuevos sectores, como las aplicaciones tecnológicas del tipo de Airbnb, los empresarios de la industria turística española han “flexibilizado” al extremo las modalidades de contratación de la mano de obra y empeorado las condiciones laborales.

Eso se da particularmente en las pequeñas empresas, que predominan sobre las grandes.

En ellas es mucho más difícil sindicalizar a los trabajadores y las trabajadoras y aplicar los convenios colectivos sectoriales.

La externalización de un número cada vez mayor de actividades, con la contratación de empresas multiservicios, se ha convertido en norma.

Empleados y empleadas de la industria han conocido una pérdida de derechos económicos superior al 40 por ciento, a lo que hay que agregar “la pérdida de derechos sociales que no vienen recogidos en los convenios sectoriales.”

CCOO está “llevando a cabo en los convenios colectivos sectoriales la obligación de negociar unas condiciones que aseguren la protección de los derechos laborales de los trabajadores afectados por esta estrategia”, dice el informe.

La central impulsa así el contrato fijo-discontinuo “para dotar de estabilidad al empleo en el sector”, la formación como instrumento de capacitación y de desarrollo profesional y la profesionalización de la gestión de recursos humanos.

De manera general, Comisiones Obreras promueve un “Pacto por el Turismo”, concebido para reforzar “el marco institucional del diálogo social estable y participativo” y hacer de esta industria un factor de “cohesión social” y de “desarrollo con sostenibilidad ambiental”.