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Campaña Internacional de la UITA por la dignificación de las camareras de piso
Con Gonzalo Fuentes

Cómo ser camarera y sobrevivir a la precariedad

El sector que más genera ingresos al país y del cual se vanagloria el gobierno español, ofrece empleos de miseria, con salarios por debajo del mínimo nacional y viene generando una epidemia de gente enferma. Gonzalo Fuentes, responsable de Política Institucional de la Federación de Servicios de Comisiones Obreras, es un andaluz que dispara palabras vertiginosamente, pero lo verbal y no verbal se articulan con un lenguaje gestual que tanto enfatiza las dudas como las certidumbres.

“Después de cuatro años de aquel primer gran envión de 2014 cuando la UITA lanza oficialmente la campaña, ella está fuerte y vigente en España”, asevera Gonzalo.

Nunca antes una acción sindical había logrado meterse tanto en la agenda política y mediática del país, como así también en la sociedad civil.

“Podemos decir que a partir de la publicación del libro de Ernest Cañada, Las que limpian los hoteles, que instaló masivamente la problemática, no hemos parado y en esta labor la Rel-UITA nos ayudó muchísimo”, dice.

“Hoy estamos en todos los medios y esto es increíble, y debemos destacar la pelea que dieron las propias camareras de piso junto a sus sindicatos Comisiones Obreras y UGT”.

-Esta unidad de acción de las centrales obreras es un hecho a destacar…
-Sin dudas. Todo el trabajo fue comunitario y conjunto. Cuando organizamos las actividades junto a UGT siempre se pensó en el sector de la hostelería integralmente.

-Un sector que no deja de crecer.
-Es verdad. Te diría también que el éxito de la campaña se apoya además en la bonanza que experimenta el sector.

El año pasado fue el mejor de la historia de España en el turismo desde que se tiene registros, es decir desde 1929: más de 80 millones de visitantes ingresaron al país y las empresas aumentaron su rentabilidad entre 28 y 30 por ciento.

Estas cifras se deben en cierta medida a la migración de turistas que habitualmente elegían otros destinos como Turquía o Túnez, que por la situación de violencia en la región optan ahora por España.

Y lo que las empresas y la administración política tienen que entender es que si queremos fidelizar al turista debemos ofrecerle calidad y la clave de la calidad de los servicios hoteleros se concentra en las camareras de piso.

Detrás de los números

Las condiciones de trabajo empeoran

Sin embargo, en estos últimos años de éxito turístico, el colectivo de las camareras de piso ha visto cómo empeoran sus condiciones laborales.

Las camareras son masacradas, padecen múltiples dolencias, y la externalización de los servicios de los departamentos de pisos de los hoteles hace que muchas cobren hasta un 40 o 50 por ciento menos de las que son contratadas en forma directa.

La reforma laboral de 2012 ha sido devastadora para este colectivo, en particular por la no aplicación de los convenios sectoriales a los trabajadores de las multiservicios.

Venimos denunciando esta situación ante la justicia laboral. Eran 44 empresas que tenían externalizados sus departamentos de piso, y la justicia determinó que debían cumplir el convenio sectorial.

Para que tengan una idea, entre el convenio de Málaga y el de las empresas multiservicios el salario de una camarera varía en 51 por ciento.

Ni hablar en cuanto al resto de los beneficios sociales, como días de descanso o en lo que refiere a vacaciones o licencias por enfermedad, donde la brecha entre las multiservicios y los convenios sectoriales se ensancha considerablemente.

Salarios paupérrimos…
Y más horas de labor

-Otra cosa por la que los sindicatos vienen luchando es por la disminución de la carga de trabajo.
-En los hoteles donde tenemos presencia sindical el tope de habitaciones que se realizan es 15 mientras que en los hoteles donde el servicio de pisos está externalizado las trabajadoras llegan a realizar hasta el doble de habitaciones.

Hay camareras que ganan 1,5 o 2, 5 euros por habitación. Laboran 8 horas o más y no llegan a ganar un salario mínimo nacional, 650 euros.

Gracias a la campaña hemos instalado el debate en la sociedad. Ahora mismo estamos trabajando en propuestas para volver a las condiciones pre crisis y pre reforma laboral.

-Lo están haciendo en varios frentes…
-Sí. En los convenios colectivos a nivel nacional se busca que aunque los hoteles externalicen servicios, las camareras cobren los salarios que estipula el convenio sectorial firmado con las empresas matrices.

La lucha paga
El gobierno obligado a dialogar

Con esto evitamos el dumping social y la masacre de los trabajadores y trabajadoras de departamentos de piso. Hemos impugnado 48 convenios de empresa y ganamos en todos los casos. Pero es una situación cíclica dentro de esta industria.

Conseguimos que las empresas respeten los convenios sectoriales aunque tercericen servicios en Málaga, Palma de Gran Canaria, Baleares, Cantabria y Tenerife.

Por otro lado, es tanto el escándalo que se ha producido que el gobierno se ha visto obligado a abrir una mesa de diálogo sobre el sector.

Ya hubo reuniones y se plantea que se legisle en búsqueda de empleos de calidad que suponen que prevalezca el convenio sectorial, que las camareras de piso se puedan jubilar anticipadamente debido a lo insalubre de sus condiciones laborales y que no tengan mermas en sus pensiones.

Pedimos también que las enfermedades ocasionadas por el exceso de trabajo o por el esfuerzo repetitivo sean reconocidas como enfermedades profesionales.

Por último, pero quizá lo más importante, hay que montar un plan de prevención en el conjunto del Estado con más inspectores para monitorear que las cargas laborales sean menores.

Enfermar trabajando
Invertir para prevenir y curar

-Junto al Instituto Sindical de Trabajo Ambiente y Salud (ISTAS) están empezando a investigar sobre la medicación que consumen las camareras.
-Sí, comenzamos un relevamiento en las regiones donde se concentra el 80 por ciento de la hostelería de España (Baleares, Madrid, Catalunya, Andalucía, Canarias y Valencia).

Hemos organizado encuentros con las camareras para saber qué tipo de medicación consumen.

Lo que sabemos es que comienzan con analgésicos suaves y luego incrementan las cantidades a las que suman antiinflamatorios y ansiolíticos. Luchan contra el dolor, porque deben continuar trabajando a pesar de él.

Hay cientos de casos de depresión debido a la intensidad de los ritmos que impone esta industria, donde cada vez más los turistas se quedan por poco tiempo, lo que incrementa las salidas y con ello la labor que deben realizar las camareras.

-Felicitaciones por vuestra labor…
-Gracias, y gracias a ustedes.

Las camareras de piso representan el 30 por ciento de las plantillas de los hoteles, unas 150.000 personas, en su inmensa mayoría mujeres, migrantes, jefas de hogar, y no logran salir de la precariedad.

La situación la puedo resumir con las declaraciones que realizó hace unos días una camarera de piso de Córdoba, donde se habían declarado en huelga.

Un medio de prensa la consultó sobre por qué hacía paro, y ella contestó: “porque si pago la hipoteca no como y si como, no pago la hipoteca. Mi marido está desempleado, tengo dos hijos y no podemos vivir con los 650 euros que me pagan”.

Estamos en esta lucha, porque esto no puede seguir así.


Gonzalo Fuentes