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Un nuevo paro de mujeres, con más bríos

Un día histórico

Por segunda vez se convoca a nivel internacional un paro de mujeres que da cobertura a todas las demandas que históricamente vienen planteando estas luchadoras, escribe en esta columna el veterano dirigente obrero español Manuel Bonmati.

Sirva esta nota como mi homenaje personal al movimiento feminista y especialmente a las trabajadoras que desde su conciencia de clase tanto han aportado al movimiento obrero, sobre todo en momentos en que desde distintos sectores se cuestiona a los sindicatos de clase su trayectoria de apoyo a la causa de la mujer o que su apoyo es muy reciente.

En la historia del socialismo y del movimiento obrero, así como en el conjunto de la sociedad, la mujer ha estado en un segundo plano, pero no es menos cierto que su aportación a la lucha de la clase trabajadora ha sido tan importante que sin ellas no se entenderían las heroicas luchas obreras de los últimos 150 años.

Fue a mediados del siglo XIX que los movimientos reivindicativos de la mujer tomaron fuerza en el movimiento obrero, con la lucha por el sufragio, la reivindicación de la igualdad, la denuncia de la opresión social, familiar y laboral.

Los primeros movimientos feministas en la clase trabajadora tuvieron como gran aliado teórico a Friedrich Engels, quien público una demoledora crítica a la sociedad de su época en su estudio sobre El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.

El 28 de febrero de 1909 se celebró por primera vez en Nueva York el Día Nacional de la Mujer Trabajadora organizado por el Partido Socialista de Estados Unidos.

En 1910, en la segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, integrada en la Internacional Socialista, reunida en Copenhague y a propuesta de Clara Zetkin, se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

La conferencia contó con la participación de 100 delegadas de 17 países y esa decisión fue liderada por importantísimas figuras del socialismo y del movimiento obrero como Rosa Luxemburgo, Aleksandra Kolontai, Nadezhda Krupskaya e Inessa Armando.

Como consecuencia de esta decisión, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora se celebró por primera vez en varios países el 19 de marzo de 1919.

Inmediatamente después, el 25 de marzo de 1919, 123 jóvenes trabajadoras y 23 trabajadores involucrados en una huelga laboral murieron en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, cuyas puertas habían sido cerradas.

Desde entonces, cada 8 de Marzo se les recuerda como referencia de la lucha de la mujer en el movimiento obrero y socialista.

Este jueves se vuelve a conmemorar la lucha de las mujeres por sus derechos políticos, económicos y sociales además de poner en el centro de las reivindicaciones la tremenda lacra de la violencia de género.

No es éste 8 de Marzo, por cuanto en muchos países se han convocado todo tipo de actos, movilizaciones y una huelga general.

Dos escenarios de lucha
Sin el fin del capitalismo no habrá emancipación

Por segunda vez se convoca a nivel internacional un paro de mujeres que da cobertura a todas las demandas que históricamente vienen planteando estas luchadoras.En mi opinión, a las mujeres se les presentan dos escenarios de lucha: el general, que hay que librar la en cualquier periodo histórico y es el papel de subordinación que en cualquier sociedad tiene la mujer desde que se impuso el concepto de la propiedad privada, y el vinculado a la lucha por el socialismo.

Tanto la emancipación de la mujer como del hombre no se llevará a cabo si no se trasforma el sistema capitalista, caracterizado por ser un depredador que no le importa en absoluto la dignidad de la persona y mucho menos una sociedad de iguales que esté al servicio del ser humano.

Mañana debe ser un día exitoso en sus reivindicaciones y los hombres tenemos que jugar un papel importante: todos debemos estar con todas ellas en sus luchas porque son y deben ser las nuestras si estamos comprometidos con los valores de una sociedad distinta a la injusta en la que vivimos.

Yo soy feminista, y muy especialmente estoy al lado de las trabajadoras.

¡Movilicémonos todos, ellas lo harán seguro!