
Si salvaron la vida fue porque se transportaban en una camioneta blindada asignada a Medardo Cuesta y por la reacción del único escolta autorizado a viajar con los dirigentes.
La policía actuó de manera adecuada, al acudir rápidamente al llamado de los sindicalistas, pero no fue el caso de la Unidad Nacional de Protección, denunció la CUT.
En el marco de su política de supuesta austeridad, ese organismo ha negado la asignación de escoltas a sindicalistas, incluso cuando deben desplazarse hacia zonas peligrosas como el Valle del Cauca, donde ya han sido asesinados numerosos dirigentes obreros.
Guillermo Rivera, por ejemplo, a quien se le han asignado un vehículo no blindado, un conductor y un escolta, no pudo recurrir a ellos para viajar de Apartadó a Florida-Valle porque la Unidad Central de Protección dijo no contar con los recursos necesarios.
La CUT responsabilizó al gobierno nacional por este atentado y otros anteriores.
La Rel-UITA ya había expresado su solidaridad con los compañeros atacados y enviado al presidente Juan Manuel Santos una carta manifestando su preocupación por la situación de indefensión que padecen los dirigentes sindicales en Colombia, que están a la merced de los grupos terroristas de extrema derecha.

