Con Ernesto Guerra

-Excepcional. Es muy necesario este trabajo porque muchas veces nos topamos con la terquedad de algunos empresarios del sector.
Vinieron 180 camareras de piso de Mendoza y de San Juan, una provincia que está también en nuestra base sindical. Me siento muy complacido que Mendoza haya sido elegida para llevar adelante este nuevo lanzamiento de la campaña y, además, por la presencia de Norberto Latorre, Patricia Mantovano y tu persona.
-¿Cómo analiza en la actualidad a la seccional de Mendoza?
-Tenemos actualmente un gremio que nuclea a más de 8.500 trabajadores y
estoy muy orgulloso del grupo de personas que me acompañan en la desafiante tarea de conducir esta organización, que además cuenta con el respaldo incondicional de la Directiva Nacional de UTHGRA a través de las figuras de sus principales dirigentes, Luis Barrionuevo y Norberto Latorre.
-¿Qué es para usted ser sindicalista?
-Dar mucho de lo propio para el bien común, estar siempre pendiente de los problemas de la gente, relegando, muchas veces, a nuestra propia familia en el trayecto de la labor sindical.
A esta altura de mi vida no puedo imaginarme fuera del Sindicato, afortunadamente tengo una familia que me apoya cien por ciento en mi tarea.
-¿Cómo vive usted la división del movimiento sindical argentino?
-Sin dudas que es triste, pero creo que en algún momento el movimiento obrero argentino tendrá que unirse y hacer que esa unidad sea monolítica, para poder enfrentar las dificultades que se planteen desde las esferas de la política partidaria.
Los niveles de inflación en Argentina y su consecuente pérdida de salario real hacen que para los trabajadores los incrementos salariales, duramente negociados con los empresarios, pierdan vigencia cada vez más rápido.
La unidad más allá de las banderas es imperiosa para defender a los trabajadores y sus derechos más básicos.

