Calculaba que se iban a requerir unos 4.000 nuevos empleos entre recepcionistas, mucamas, personal de cocina y otros trabajos especializados vinculados a la telefonía, aires acondicionados o refrigeración.
Al parecer, según el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), está previsto que a finales de 2013 en Guanacaste se abran dos grandes proyectos hoteleros: Vistas del Mar Hotel (58 habitaciones) y Hotel Andaz Papagayo (153). Y que para 2014 lo hagan también el hotel de la cadena balear Meliá Papagayo (379) y Dreams Las Mareas (447), con capital del nicaragüense Grupo Pellas. A esta listado, Álvaro Conejo añadió el hotel Enjoy Group (86) y un hotel Courtyard (360) de la cadena norteamericana Marriott.
A pesar de estas declaraciones entusiastas, la historia reciente del desarrollo turístico nos aconseja tomar con suma prudencia muchas de las proclamaciones sobre nuevas inversiones y proyectos turísticos, y especialmente sus previsiones en cuanto a los beneficios que pueden reportar en ingresos económicos o empleo.
En ocasiones este tipo de anuncios forman parte de las estrategias de negociación de estas corporaciones para facilitar la obtención de nuevas prerrogativas por parte del Estado, de acciones de proyección pública interesadas en captar nuevos inversionistas o también formas de allanar el camino para su real implantación frente a potenciales acciones de denuncia.
Por todo ello es prudente no hacer cuentas con estos nuevos empleos hasta que su contratación sea real.
La creación de ocupación es uno de los argumentos principales que usa la industria turística para dotarse de una imagen positiva y facilitar sus proyectos. Sin embargo, los movimientos sociales y la literatura científica muestran cada vez con mayor claridad que el mito del turismo como generador de empleo es ciertamente dudoso.
Por una parte, a la par que ciertamente se crean determinados empleos, también se destruyen otras actividades y ocupaciones tradicionales, como la agricultura o la pesca, o en el sector turístico vinculadas a la micro, pequeña y mediana empresa, y que también generaban empleo o podrían haber creado más.
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AÑO/ |
Nº Turistas (en miles) |
Ingresos generados en millones US$) |
Oferta de habitaciones |
Empleos directos (en miles) |
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2006 |
1725.3 |
$1,620.9 |
n/d |
97.8 |
|
2007 |
1979.8 |
$ 1,927.4 |
n/d |
108.3 |
|
2008 |
2089.2 |
$ 2,174.1 |
41,759 |
100.3 |
|
2009 |
1922.6 |
$ 1,805.8 |
42,058 |
96.0 |
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2010 |
2099.8 |
$ 1,857.6 |
43,715 |
96.3 |
|
2011 |
2192.1 |
$ 1,975.5 |
44,307 |
86.1 |
Sin embargo encontramos caídas en el empleo entre 2007 y 2008 y entre 2010 y 2011, con la misma fuente respectivamente. Las caídas de empleo registradas son más significativas cuando en 2010 y 2011 se observa ya una clara recuperación de la actividad turística, tanto en términos de número de turistas, como de ingresos generados o de habitaciones disponibles.
Esta tendencia a la caída del empleo a medida que el destino turístico se hace más maduro coincide con lo descrito por el economista Pável Isa Contreras para la República Dominicana que, con datos procedentes del Banco Central de ese país, identificó una clara evolución declinante en la generación de empleo directo e indirecto por habitación entre los años 1993 y 2007 [3].
¿Cómo explicar esta disimetría entre el empleo y los otros indicadores turísticos? No tenemos aún una explicación, pero podemos trabajar con dos hipótesis.
Una explicación posible es que menos trabajadores estén haciendo más trabajo. Otra es que estén aumentando las contrataciones de forma externalizada y que los posibles puestos de trabajo generados no se registren como empleos directos de este sector.
La externalización en el sector hotelero ha sido identificada por el movimiento sindical latinoamericano en el sector hotelero, organizado a través de la Rel-UITA, como una de las mayores agresiones que están sufriendo los trabajadores y trabajadoras en la hotelería.
En cualquiera de las dos hipótesis, por otra parte no contradictorias entre sí, lo que estaríamos viendo es un deterioro de las condiciones laborales en el sector turístico. Ante esto deberíamos preguntarnos si a medida que en un destino turístico incrementa la concentración de la oferta en iniciativas de gran capital el empleo disminuye y/o pierde calidad.
La investigación académica en el ámbito turístico debería estar más preocupada por plantear y resolver este tipo de cuestiones, relevantes para el bienestar de grandes mayorías, y no tanto en legitimar los intereses de las grandes corporaciones de la industria turística.
Y el empleo es realmente una cuestión mayor sobre el que no se pueden seguir repitiendo los tópicos de los voceros del capital turístico.

Notas:
[1] Marvin Barquero y Carlos Edo Vargas, “Nuevos hoteles generarán 4.000 empleos en Guanacaste entre este año y el 2016”, La Nación, 28/03/2013.
[2] Enildo Iglesias (2008). Las cadenas hoteleras españolas en América Latina y las libertades sindicales. Rel-UITA, Montevideo.
[3] Pável Isa Contreras (2011). “Expansión y agotamiento del modelo turístico dominicano. El turismo en los informes de desarrollo humano en la República Dominicana”, en Macià Blàzquez y Ernest Cañada (ed.), Turismo placebo. Editorial Enlace, Managua, p. 20.

