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Ingenio Taboga juega con fuego

El pasado 19 de julio, el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Caña (Sintraica) y el Ingenio Taboga iniciaron la negociación de un nuevo convenio colectivo. Un primer análisis del contrapliego presentado por la patronal dejó en evidencia sus reales intenciones: revertir las conquistas alcanzadas por las y los trabajadores y acabar con el sindicato.
Foto: Sintraica

La negociación de un nuevo convenio en Ingenio Taboga se ha venido postergando durante años, prorrogando de manera casi sistemática el antiguo convenio.

La posibilidad de negociar colectivamente ha generado muchas expectativas entre trabajadores y trabajadoras, con la esperanza de mejorar sus condiciones laborales y salariales.

Sorpresivamente, Ingenio Taboga decidió presentar un contrapliego y las partes acordaron darse un tiempo para que cada comisión negociadora pudiese revisar las cláusulas de los respectivos pliegos.

“Cuando comenzamos a analizar la propuesta de la patronal nos dimos cuenta que lo que está haciendo es promover un retroceso generalizado en las conquistas alcanzadas.

Durante años hemos estado prorrogando el mismo convenio. Confiábamos que la empresa fuera consciente de las necesidades de los trabajadores”, dijo a La Rel, Freddy Porras, secretario general adjunto del Sintraica.

Además, la propuesta de Ingenio Taboga plantea revertir muchas de las conquistas sindicales logradas con la lucha.

“A medida que avanzábamos en el análisis del contrapliego, nos dábamos cuenta que todas las propuestas eran hacia la baja. Presentamos varias alternativas, pero la empresa no mostró interés”, explicó Porras.

La lucha paga

El 28 de febrero de 2018, en protesta contra la explotación desenfrenada y la sistemática violación de sus derechos, cientos de trabajadores organizados en el Sintraica paralizaron las actividades del ingenio.

La empresa no tuvo más opciones que sentarse a negociar las demandas del sindicato.

Tres años después, parece que Ingenio Taboga, el único de los trece ingenios que hay en Costa Rica donde hay sindicato y convención colectiva, quiere correr nuevamente el riesgo de meterse en un callejón sin salida.

Entre otros puntos, pretenden reducir a la mitad las licencias sindicales, excluir al sindicato de las soluciones de controversias con los trabajadores y fijar metas que van a ser inalcanzables.

También quieren excluir a los cortadores de caña (zafreros) del convenio colectivo y generar condiciones cada vez más difíciles para los trabajadores y trabajadoras.

“Es evidente ̶ manifestó Porras ̶ que pretenden generar desigualdades, quieren dividirnos, debilitarnos, arrinconarnos. Pero no se lo vamos a permitir”.

El secretario adjunto dijo que ya se han reunido en diferentes ocasiones con afiliados y afiliadas, para compartir las preocupaciones y decidir juntos los pasos a seguir.

Un antes y un después

Después de la huelga de 2018, el sindicato ha crecido, las y los trabajadores se han empoderado y tienen muy claro que, cueste lo que cueste, hay que defender los derechos adquiridos.

“Nos mantenemos fuertes y bien organizados. Nos reunimos con el personal de todas las áreas y los mantenemos informados de todo lo que está aconteciendo y sobre cuáles son los escenarios posibles.

Ellos saben que siempre pueden contar con el sindicato y que los hemos apoyado con hechos y no con palabras”.

Sin duda, la situación es delicada, pero el Sintraica sabe que no está solo.

“Tenemos muy buenos asesores Frank Ulloa y Gerardo Castillo, que nos acompañan sin descanso, contamos con la solidaridad incondicional de la Rel UITA y de organizaciones nacionales.

Esto nos hace más fuertes. Ojalá la empresa recapacite y se abstenga de llevar esto hacia un conflicto más profundo”, concluyó Porras.