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Afuera y adentro

El imperio, sus enemigos y la guerra social

En consonancia con su política imperial fuera de fronteras, atacando a los que le hacen frente o al menos le dificultan alcanzar alguno de sus objetivos, invadiéndolos, intentando comprarlos o presionándolos hasta ahogarlos, el Estados Unidos trumpista acentúa su guerra contra el “enemigo interior”.

Daniel Gatti

27 | 1 | 2026

Donald Trump, como todos sus aliados ultraderechistas que crecen en el planeta, desde Jair Bolsonaro a Benjamin Netanyahu, pasando por Javier Milei o Nayib Bukele, tiene una virtud: no se oculta, enuncia sin ambigüedades lo que quiere hacer y se da los medios, por las buenas o por las malos, para concretarlo.

La Estrategia Nacional de Defensa que actualizó a fines de año marca el retorno sin matiz alguno del más puro imperialismo. No hay en ella subterfugios ni medias tintas: Estados Unidos debe recuperar su lugar en el mundo, hacerse de los recursos que “necesita” y para ello vale todo contra quien se le ponga enfrente, muy especialmente en lo que considera su coto de caza americano.

Trump se ha encargado también de definir un enemigo interior al que equipara con los externos: los inmigrantes y todas aquellas fuerzas o disidencias que identifica como “extremistas de izquierda” o “filo narcoterroristas”. Son los chinos, los rusos, los cubanos o los palestinos de adentro, y como una amenaza para la seguridad nacional deben también ser tratados.

La militarización de la diplomacia se ha acompañado así con una movilización masiva de fuerzas militares dentro de fronteras.

Una batalla tras otra

El Servicio de Migración o Aduanas (ICE) se ha convertido casi que en el equivalente puertas adentro de las arremetidas imperiales, según lo ha reconocido una de las caras más visibles de la represión interna, el bravucón comandante general de la Policía Fronteriza Gregory Bovino.

Tampoco se oculta Bovino: siempre a cara descubierta, aparece dando gritos y mandando a sus agentes enmascarados en todas aquellas ciudades a las que ha sido despachado, a menudo vestido con un abrigo militar que recuerda al que solían utilizar jerarcas nazis.

Así se lo ha visto en las últimas semanas en Mineápolis, Minnesota, a la que sus fuerzas y las del ICE han sido despachadas para cazar inmigrantes y, ya que estamos, eliminar físicamente a quienes los defienden o los apoyan.

Bien ha sido comparado Bovino con Steven J. Lockhaw, el fascistoide coronel que interpreta Sean Penn en Una batalla tras otra. Y el rockero Bruce Springsteen ha dado en el clavo al definir a los agentes del ICE y la Policía Migratoria: “Son como la Gestapo”.

Quiso la casualidad –o no– que los dos asesinados hasta ahora por los enmascarados policías en Mineápolis no hayan sido “extranjeros indocumentados”: Renee Nicole Good, poeta, escritora y madre de tres hijos, y Alex Pretti, enfermero de cuidados intensivos, eran estadounidenses y carecían de antecedentes penales.

Estaban, sí, en las multitudinarias manifestaciones de repudio a los gestapianos policías migratorios.

Paul Birdsong lo dice con claridad: “es una guerra contra los pobres, es una guerra social. No importa que seas inmigrante o nativo de aquí: te matan si te opones”.

Respuesta social

En su Filadelfia de origen, Birdsong está intentando reorganizar a aquellos Panteras Negras que en los años setenta el director de entonces del FBI John Edgar Hoover calificara de “mayor amenaza para la seguridad de Estados Unidos”.

Lo está haciendo “con el mismo espíritu”, dice, que animaba al grupo original: “con principios internacionalistas, antiiimperialistas, porque los de abajo son los de abajo, sean negros o blancos, latinos o asiáticos”.

En Filadelfia los nuevos Panteras hicieron frente, de igual a igual, a los agentes migratorios e impidieron que se llevaran a inmigrantes. “Si hubiéramos estado en Mineápolis no hubiera muerto nadie”, piensa Birdsong.

Pero Mineápolis igual se ha abrasado, y el viernes pasado, un día antes del asesinato de Pretti y dos semanas después del de Good, decenas de miles de personas salieron a las calles y en la ciudad hubo una huelga general como nunca antes se había visto, impulsada por sindicatos y movimientos de base.

“Los de abajo en acción”, resumió uno de sus protagonistas.

Foto: Euronews.com