Plantas paralizadas y trabajadores en seguro de paro
La industria frigorífica de Uruguay atraviesa un momento de profunda incertidumbre, marcado por plantas paralizadas, trabajadores en seguro de desempleo durante meses y procesos de reestructuración empresarial que mantienen en alerta al movimiento sindical.
Amalia Antúnez
13 | 3 | 2026

En diferentes regiones del país, frigoríficos históricos operan con mínima actividad o permanecen cerrados, mientras cientos de trabajadores dependen de extensiones del seguro de paro para sostenerse.
La Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines (FOICA) advirtió que el sector enfrenta problemas estructurales: plantas que operan de manera intermitente y una creciente concentración de la producción en pocas empresas.
Frigorífico Carrasco, propiedad de la transnacional brasileña Minerva Foods, lleva aproximadamente cinco meses sin actividad, con todo su personal en seguro de desempleo, mientras se esperan definiciones sobre la reanudación de la producción.
El sindicato reclama certezas sobre el futuro de la planta, advirtiendo que la prolongación del seguro de paro genera un escenario de gran incertidumbre para los trabajadores.
“Sobre todo, porque esta empresa cuenta con varios antecedentes donde ha condicionado la reanudación de actividades a negociaciones que incluyen rebajas salariales, cambios en condiciones laborales o reestructuras de personal”, señala Martín Cardozo, presidente de la FOICA y trabajador del Frigorífico Carrasco.
Asimismo, los frigoríficos Rosario y Lorsinal, pertenecientes a un conglomerado chino, se encuentran entre los casos más prolongados de paralización del sector. Ambos establecimientos han dependido de extensiones extraordinarias del seguro de desempleo y siguen esperando una reapertura que nunca llega.
En Salto, litoral norte de Uruguay, los afectados fueron el frigorífico Somicar y Dayman, que cerraron sus plantas dejando sin empleo a cientos de familias.
Por su parte, la transnacional brasileña Marfrig Global Foods, que domina una porción importante del mercado cárnico uruguayo, ha adelantado licencias y anunció una próxima reestructuración laboral.
En el Establecimiento Colonia, ubicado en Tarariras, Colonia, se evalúan cambios operativos.
Inicialmente se plantearon despidos masivos, pero tras negociaciones con el sindicato se abrió un proceso para explorar alternativas que eviten condicionar la vuelta de las operaciones a la reducción de la plantilla.
La incertidumbre también afecta a trabajadores de otras plantas del grupo, incluyendo las de San José, mientras que, en Tacuarembó, donde se ubica su principal frigorífico, Marfrig aún no ha avanzado en las negociaciones del convenio colectivo.
Otro caso crítico es el histórico Frigorífico Casa Blanca, en Paysandú que luego de retomar parcialmente actividades volvió a enviar a 220 trabajadores al seguro, los que se suman a los otros 180 que dependen de este subsidio desde que la empresa sufrió los coletazos, a inicios de 2025, de la estafa piramidal de Conexión Ganadera.
En Paso de los Toros, los trabajadores del frigorífico Bamidal, también afectado por el caso de Conexión Ganadera, atraviesan una situación delicada debido a que retrasos administrativos los dejaron sin cobertura del seguro.
Para FOICA, la situación de estas plantas refleja un proceso de transformación y concentración de la industria frigorífica uruguaya.
Mientras algunos establecimientos mantienen altos niveles de faena y exportación, otros operan de forma intermitente o permanecen cerrados, dejando a cientos de trabajadores dependiendo del seguro de desempleo o directamente en la calle.
El gremio advierte que, sin medidas que garanticen la continuidad productiva y el empleo, la incertidumbre seguirá afectando a distintas regiones del país, donde la industria cárnica sigue siendo una de las principales fuentes de trabajo.
