Cuando la empresa investiga
Carlos Amorín
24 | 3 | 2026

Un comunicado del Sindicato de Trabajadores de La Constancia (SITRACONSTA) informa que “denuncia públicamente a la empresa La Constancia LTDA. de C.V., subsidiaria de AB InBev y Coca Cola, por la comisión de graves violaciones a los derechos laborales de tres de nuestros compañeros, quienes han sido víctimas ꟷante la sospecha de hurto de productosꟷ de un despido injustificado, arbitrario y carente de sustento legal.
Nuestros compañeros fueron obligados a someterse a pruebas de polígrafo, las cuales fueron utilizadas como único ‘medio de prueba’ para justificar su despido, sin investigación objetiva, sin garantía de defensa y sin respeto al debido proceso.
Posteriormente, la empresa procedió a su despido sin reconocer ni pagar la indemnización correspondiente por los años de servicio, vulnerando derechos laborales fundamentales”. Hasta aquí los hechos.
Este episodio desnuda el carácter delirante de ciertas compañías embriagadas de poder, lo que invita a darles una mirada “compasiva”.
Hay algo profundamente conmovedor en la creatividad empresarial. Uno pensaría que después de siglos de relación laboral, ya todo estaba inventado: el despido, la excusa, el portazo. Pero no. Siempre aparece una mente brillante que dice: “¿Y si en lugar de pruebas usamos… una máquina que parece salida de una película mala?”
Así llegamos a este episodio protagonizado por la siempre innovadora empresa La Constancia LTDA. de C.V., orgullosa integrante del universo corporativo de AB InBev y The Coca-Cola Company, donde tres trabajadores descubrieron que su estabilidad laboral dependía menos de su desempeño y más de su capacidad para no sudar frente a un polígrafo.
El polígrafo. Ese artefacto casi místico que, según ciertas oficinas, detecta mentiras con la misma precisión con la que el horóscopo predice tu futuro. No importa que no tenga validez legal en El Salvador. No importa que no sustituya una investigación seria. Lo importante es que tiene cables. Y luces. Y eso siempre atemoriza, impone.
La escena es fácil de imaginar: un trabajador sentado, probablemente confundido, mientras una máquina decide si su sustento sigue o no. No hay pruebas, no hay proceso, no hay defensa. Pero hay gráfica. Y en la gráfica, al parecer, está la verdad revelada. O al menos, la excusa perfecta.
Porque aquí no se trata de justicia. Se trata de eficiencia. ¿Para qué investigar cuando se puede presionar? ¿Para qué probar cuando se puede sospechar con estilo tecnológico? El debido proceso es lento, engorroso, casi humano. El polígrafo, en cambio, ofrece algo mucho más atractivo: la ilusión de objetividad.
Y luego viene la segunda obra maestra: el despido sin indemnización. Porque si uno va a violar derechos, que sea completo. A medias no luce. Nada de reconocer años de trabajo, ni prestaciones, ni obligaciones legales. Total, ¿quién necesita el Código de Trabajo cuando se tiene imaginación?
Aquí conviene hacer una pausa para admirar la coherencia: se acusa sin pruebas válidas, se despide sin causa comprobada y se niegan derechos básicos. Todo en perfecta armonía. Una sinfonía empresarial donde cada nota desafina, pero con mucha convicción.
Lo curioso es que estas prácticas conviven con discursos sobre “valores”, “responsabilidad social” y “familia laboral”. Pero ninguna familia está completa sin un polígrafo en la sala y una carta de despido bajo la manga.
Y claro, está el detalle internacional. Porque cuando uno forma parte de gigantes globales como la Organización Internacional del Trabajo en el discurso, pero no en la práctica, siempre queda ese pequeño desajuste entre lo que se firma en Ginebra y lo que se ejecuta en la planta.
Pero no seamos injustos. Tal vez estamos viendo esto al revés. Tal vez no es un abuso, sino una innovación. Un nuevo modelo de gestión: menos derechos, más cables. Menos pruebas, más intuición electrónica. Menos ley, más espectáculo.
Después de todo, en tiempos donde todo debe ser rápido, incluso la justicia puede tercerizarse… en una máquina que nadie toma en serio, excepto cuando conviene.
Más allá de la comedia, los despidos son reales y graves. Por eso el SITRACONSTA anuncia en un comunicado que “Ante estos hechos, hemos interpuesto las acciones legales correspondientes por despido injustificado. Hemos presentado denuncias ante el Ministerio de Trabajo, activaremos mecanismos de denuncia a nivel internacional y daremos acompañamiento jurídico integral a los trabajadores afectados”.
Asimismo, exige “La restitución inmediata de nuestros compañeros, el cese de prácticas abusivas dentro de la empresa y exhortamos a la clase trabajadora, organizaciones sociales y a la comunidad internacional a mantenerse vigilantes y solidarios.
¡NO AL ABUSO LABORAL!
¡SÍ AL RESPETO DE LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES!
¡SITRACONSTA EN DEFENSA DE LA DIGNIDAD LABORAL!
