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La salud del trabajador en el Brasil de hoy

Entre la invisibilidad y el sufrimiento

Hacía casi doce años que no nos veíamos con la doctora Maria Maeno, compañera y amiga de tantas luchas. Coincidimos en el Seminario Nacional sobre Salud y Seguridad de los Trabajadores de la Alimentación, organizado por la CONTAC/CUT y realizado en Concórdia (SC) los días 18 y 19 de marzo pasados.

Gerardo Iglesias

15 | 4 | 2026

Comenzamos nuestro diálogo recordando a Siderlei de Oliveira, porque, aunque físicamente ya no está, sigue orbitando cada conversación sobre el mundo del trabajo como una referencia moral y política.

Maeno lo recuerda como “un ser humano increíble” y, sobre todo, como un dirigente sindical imposible de reemplazar. Corrige incluso la palabra: nadie sustituye a nadie. Él era articulador, tejedor de vínculos, amigo, afectuoso. Una rareza.

“Fue un privilegio haber conocido a Siderlei. Un verdadero privilegio, con todo su buen humor”, recuerda.

Ese punto de partida no es casual.

Para Maria Maeno – médica, investigadora y una de las principales referentes en salud del trabajador en Brasil, con trayectoria en el sistema público de salud (SUS), en investigación académica y en organismos vinculados a la salud laboral, la memoria no es un gesto nostálgico sino una forma de leer el presente. Y el presente, según describe, es más duro hoy que hace unos años.

Una renovación necesaria

El deber de memoria no le impide apreciar la renovación en marcha en la CONTAC, “una confederación tan importante y protagonista hoy está presidida por Josimar Cecchin, un joven que me impresionó. Pero no es un caso aislado, me encontré con muchos otros dirigentes que también representan esa nueva generación”, resalta.

Lo que impresiona es la forma en que esa juventud convive con los más veteranos, apunta Maeno. No hay desprecio por los viejos y lo viejo. Por el contrario: hay una composición mixta, una combinación entre historia y energía que se muestra extremadamente potente.

“Es muy energizante para nosotros”, resume.

Maeno recalca, además, la visión de la dirigencia de CONTAC y del SINTRIAL, preocupados por realizar un seminario nacional como el de Concórdia sobre salud y seguridad en el trabajo.

No hay temas menores

“Destaco esta iniciativa porque, justamente, hay temas que siguen siendo subestimados dentro del propio movimiento sindical. Uno de ellos es el de la salud y seguridad del trabajador”.

Muchas veces, la alta dirección de los sindicatos no se involucra, porque considera que es un tema menor frente a las luchas económicas. “Es un error”, afirma.

Para ella, es justamente en la salud donde se expresa de forma más dura el conflicto entre capital y trabajo. Es allí donde aparecen las víctimas, en forma de muertes, accidentes y enfermedades.

“Y hoy el escenario parece más duro. La ‘masacre’ es mayor. Y, al mismo tiempo, el sistema de ocultamiento se ha refinado y la situación se agrava con las transformaciones recientes del mercado laboral, especialmente con el avance de las plataformas digitales”, dice.

Sufrir en silencio

“La formalización ya no viene por la Consolidación de las Leyes del Trabajo (CLT). Viene como persona jurídica. Pero la persona jurídica no se enferma, no se accidenta.”

En la práctica, eso significa que muchos trabajadores quedan fuera de cualquier registro oficial de accidentes o enfermedades laborales.

“El único lugar donde eso podría aparecer es en el SUS. Pero muchos de esos trabajadores tienen seguro de salud y ni siquiera pasan por allí. Es decir, se crea un vacío de información.”

Ese proceso lleva a un fenómeno más amplio, descrito por Christophe Dejours: el ocultamiento por un lado y el sufrimiento en silencio por otro.

Hay un silenciamiento. Hay una ocultación de los accidentes y de las enfermedades relacionadas con el trabajo.”

Aunque la prensa destaque el aumento de las licencias por enfermedades mentales, hay un punto poco debatido: la inmensa mayoría de esos casos no es reconocida como relacionada con el trabajo.

En el pasado, otras enfermedades tuvieron mayor visibilidad.
“En las décadas de 1990 y 2000, las lesiones por esfuerzos repetitivos ganaron destaque. Hubo debate, reconocimiento. Hoy, el sufrimiento mental crece, pero no tiene la misma visibilidad.”

Y eso no significa que los problemas físicos hayan desaparecido, todo lo contrario.

“En la fábrica, los trabajadores siguen con hernias de disco, problemas de columna, hombros, muñecas… todo continúa. Lo que cayó fue la visibilidad social.”

En sectores como el de frigoríficos, donde el proceso de trabajo sigue siendo extremadamente penoso, la situación es aún más crítica.

Seguir

Frente a todo esto, una frase sigue resonando repetida al final de cada actividad, como un recordatorio constante a Siderlei: ¡La lucha continúa!

Una consigna que, en el campo de la salud y seguridad del trabajo, dice Maeno, es “más actual que nunca”.

Fotos: Gerardo Iglesias