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Otra tragedia evitable

La Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines (FOICA) manifestó su consternación y repudio ante la actitud de la empresa Avícola del Oeste, tras el fallecimiento de una trabajadora el pasado viernes 17.

Amalia Antúnez

21 | 4 | 2026

Nuestra afiliada emitió un comunicado en el que lamenta profundamente la muerte de la trabajadora y, a su vez, denuncia la conducta de la empresa donde ocurrió la tragedia.

“El siniestro sucedió el viernes; la compañera estaba trabajando con la máquina que corta garras y cabezas cuando el equipo le atrapó un brazo”, relató Roxana Quinteiro, trabajadora de otra planta avícola (Calpryca) e integrante de la FOICA.

La dirigente sindical informó que, si bien el sindicato de la planta no está ligado a esta Federación, el hecho fue conocido a través de otros trabajadores del sector.

Lamentablemente no estamos al tanto de las condiciones de la maquinaria en ese frigorífico avícola. En nuestro caso, hemos dado una lucha de larga data para instaurar una comisión de salud y seguridad, y ese tipo de máquinas —donde se accidentó fatalmente la compañera— cuenta con protecciones obligatorias”, destacó.

El malestar de la federación creció al conocerse que la empresa pretendió retomar la actividad con normalidad al día siguiente.

“Por suerte hubo un encargado que tuvo una actitud humana ante el hecho ─algo que no tuvieron los delegados sindicales de esa planta─ y se detuvo la actividad de ese día”, agregó.

Según relataron trabajadores de Avícola del Oeste, la asistencia demoró casi dos horas en llegar. Tanto bomberos como la ambulancia registraron retrasos, y fueron los propios compañeros quienes debieron desarmar la máquina para liberar a la trabajadora, quien falleció poco después.

Una problemática estructural

Este hecho no es aislado. La industria cárnica y avícola es considerada de alto riesgo en materia de seguridad laboral. En Uruguay, cifras del Banco de Seguros del Estado (BSE) muestran que se registran decenas de miles de accidentes laborales anuales, con miles de casos que implican lesiones graves.

El sector industrial, y particularmente el procesamiento de alimentos, presenta tasas de siniestralidad superiores al promedio debido al uso de maquinaria, ritmos intensos de producción y condiciones muchas veces precarias de seguridad.

Los accidentes con maquinaria sin protección adecuada, mantenimiento insuficiente o protocolos de limpieza inseguros ─como el que habría ocurrido en este caso─ son una de las principales causas de amputaciones y muertes en el ámbito laboral.

La producción no puede estar por encima de la vida

Cada accidente laboral grave o fatal expone fallas que, en la mayoría de los casos, son evitables. La existencia de comisiones de salud y seguridad en los lugares de trabajo no es un mero formalismo: es una herramienta concreta para prevenir riesgos, identificar fallas en los procesos y garantizar que la producción no esté por encima de la vida humana.

Del mismo modo, la presencia de sindicatos activos y conscientes resulta fundamental. No se trata únicamente de negociar salarios, sino de defender condiciones de trabajo dignas y seguras. Donde hay organización, formación y participación real de los trabajadores, los accidentes disminuyen, porque se genera control colectivo sobre las condiciones laborales.

La muerte de esta trabajadora no puede ser reducida a un hecho aislado ni a una fatalidad. Es un llamado de atención sobre la urgencia de fortalecer los mecanismos de prevención, exigir responsabilidades empresariales y consolidar una cultura laboral donde la vida esté siempre por encima de la producción.

Imagen: Allan McDonald’s Rel UITA