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Incertidumbre y vulnerabilidad

Honduras luego del sosiego

Gerardo Iglesias

22 | 4 | 2026

Llegamos a la sede del Comité de Familiares Detenidos Desaparecidos de Honduras (COFADEH). La mañana muestra signos promisorios de fresca y llovizna.

Bertha Oliva, coordinadora del Comité, nos recibe con una sonrisa. Su abrazo fue estremecedor, dando a entrever su necesidad de hablar, de sacar afuera presagios contenidos.

Nasry Asfura —el “procónsul” de Donald Trump en Honduras— asumió como presidente el 27 de enero último.

El lunes pasado dio pruebas contundentes del perfil de su gobierno.

Una manifestación estudiantil fue salvajemente reprimida. El joven Axel Josué Medina, de 26 años y presidente de la Asociación de Estudiantes de la Carrera de Trabajo Social, perdió un ojo.

Bertha lee el comunicado que COFADEH y la Rel UITA publicarán denunciando al Estado hondureño tras la represión a los estudiantes universitarios que ejercían su derecho legítimo de la protesta.

Lee en silencio, con un dejo de desconsuelo. Ella sabe que la mano viene brava y la tempestad autoritaria acecha.

“¡No queda otra que seguir luchando!”, exclama al entregar la nota. Bertha respira profundo, se incorpora. Su postura erguida proyecta confianza. Afuera el sol asoma entre las nubes.

Gerardo Iglesias y Bertha Oliva | Fotos: Giorgio Trucchi