Argentina en modo remate
Gerardo Iglesias
7 | 8 | 2026

Ayer jueves 6 se realizaron multitudinarias marchas frente al Congreso Nacional en Buenos Aires y en varias ciudades argentinas convocadas por sindicatos, organizaciones sociales y políticas en rechazo a la reforma de la ley de tierras.
Desde el Ejecutivo previamente se quitó del proyecto de ley el capítulo sobre la extranjerización de tierras, con el ánimo de provocar desmovilización, lo cual no tuvo efecto.
Se mantuvieron, sin embargo, insólitas disposiciones que facilitan el desalojo de inquilinos y deja sin sanción a quienes queman campos agrícolas, por ejemplo, con fines de explotación ganadera o actividades extractivas.
Mientras se debatía el proyecto en el Senado, el aparato represor, una vez más, hizo de las suyas reprimiendo salvajemente a los manifestantes, dejando un saldo estimativo de 1.500 heridos por el uso de gases lacrimógenos, gas pimienta, postas de goma y camiones hidrantes.
Otras 33 personas fueron detenidas de manera indiscriminada y varias de ellas fueron tratadas como de máxima peligrosidad, según el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
“Los carros hidrantes −denunció el CELS− no se usaron para proteger un sector o para responder a un incidente puntual, sino como una herramienta de dispersión sostenida. Fueron protagonistas durante toda la represión en una jornada particular: toda la tarde llovió y la temperatura osciló entre los 14 y los 10 °C. Es decir que las personas permanecieron durante horas empapadas mientras continuaban los disparos de gases y postas de goma. La combinación hizo que la violencia de la policía se multiplicara exponencialmente”.
También reportó “que, en medio de corridas, una fotógrafa quedó tendida en el suelo con un fuerte sangrado y fue trasladada al Hospital Argerich con traumatismo de cráneo y sangrado de oído”.