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Una internacional más regional

Organizar, formar y crecer

Afiliadas de UITA intercambiaron con Kristjan Bragasson, secretario general interino de la internacional, sobre los desafíos del movimiento obrero, la necesidad de fortalecer la solidaridad internacional y las estrategias para los próximos años.

Daniel García

21 | 8 | 2026

El intercambio entre las organizaciones tuvo como objetivo hacer un relevamiento de la situación actual y definir líneas de trabajo de cara al próximo Congreso internacional de la UITA que derive en prioridades estratégicas y decisiones que no se construyan exclusivamente desde Ginebra, sino a partir de las realidades concretas de las regiones.

Un movimiento sindical golpeado

Los dirigentes brasileños explicaron las dificultades que vienen enfrentando estos años particularmente duros.

Las reformas impulsadas durante los gobiernos anteriores, el debilitamiento de los mecanismos de financiamiento sindical y, especialmente, el período de gobierno de Jair Bolsonaro dejaron una relación de fuerzas adversa.

A pesar de ello destacaron la defensa de la NR36 sobre condiciones de trabajo en la industria frigorífica. Dirigentes de la alimentación recordaron que la organización sindical, junto con la UITA y otras instituciones, logró preservar esa norma frente a los intentos de modificación durante el gobierno de Bolsonaro.

La experiencia aparece como una demostración concreta de lo que puede hacer la acción colectiva cuando consigue articular sindicatos, federaciones, confederaciones y aliados políticos.

Nuevas generaciones

Las organizaciones hicieron hincapié en que la educación política y sindical debe volver a ocupar un lugar central.

Los cambios en el mundo del trabajo, la transformación tecnológica, las nuevas formas de organización empresarial y la incorporación de generaciones que tienen una relación diferente con el trabajo obligan al sindicalismo a revisar sus propias herramientas.

Se resaltó que los jóvenes no necesariamente miran el mundo laboral con los mismos códigos que las generaciones anteriores.

Si el movimiento sindical pretende crecer, tendrá que comprender esa realidad y encontrar nuevas formas de acercarse a ellos.

La formación política aparece así no como una actividad secundaria, sino como una condición para disputar sentido. Porque organizar trabajadores también supone explicar el mundo en el que viven.

Frente a la extrema derecha, más organización

Los dirigentes brasileños recordaron el impacto que tuvo el gobierno de Bolsonaro sobre las organizaciones obreras y cómo este fenómeno es regional.

Bragason ubicó esa experiencia en un escenario más amplio: el crecimiento de las derechas radicales no es un fenómeno exclusivamente brasileño ni latinoamericano, dijo. También aparece en Estados Unidos, Europa y África.

La extrema derecha, señaló el secretario general interino de la UITA, logra aprovechar inseguridades reales de los trabajadores —inestabilidad salarial y del propio empleo, acceso a los servicios públicos, incertidumbre sobre el futuro— y transformarlas en enfrentamientos entre quienes deberían encontrar intereses comunes.

En ese contexto, las minorías, las mujeres y las personas LGBTI se convierten frecuentemente en blancos de ataque.

La respuesta de los sindicatos, planteó, debe ser exactamente la contraria: organizar alrededor de aquello que los trabajadores tienen en común, construir solidaridad y defender los derechos de todos.

En ese sentido, la actividad sindical no puede quedar separada de la disputa política. La defensa de la democracia, la igualdad y la justicia social forma parte de la propia defensa del trabajo.

Solidaridad internacional que se refleje en las fábricas

Frente a las grandes transnacionales, nuestras afiliadas resaltaron cómo a menudo las legislaciones nacionales no alcanzan.

Las empresas tienen dimensiones y estrategias globales; los trabajadores necesitan, por lo tanto, respuestas que también puedan atravesar fronteras.

De allí la importancia de conectar sindicatos de distintos países que enfrentan a las mismas empresas o problemas similares.

Esa articulación entre organizaciones de América Latina y Europa aparece como una de las líneas de trabajo que Bragason pretende profundizar.

Migración, una nueva realidad en las bases

La transformación del mundo laboral también se expresa en la composición de las propias bases sindicales.

En el sur de Brasil, dirigentes señalaron que en algunos frigoríficos entre un 30 y un 40 por ciento de los trabajadores son venezolanos.
Algunos sindicatos ya incorporaron trabajadores venezolanos a sus propias estructuras de dirección y crearon coordinaciones específicas para atender sus necesidades.

La experiencia muestra que la solidaridad de clase no es solamente una consigna internacional.

También se construye en el lugar de trabajo, allí donde trabajadores nacidos en países diferentes comparten una misma jornada, los mismos problemas y, muchas veces, las mismas luchas.