#SONIALIVRE

Resolución:
Por la liberación de Sônia Maria de Jesus
El miércoles 25 de marzo, la ONU aprobó una resolución que clasifica el tráfico transatlántico de personas esclavizadas y condena el sistema de explotación que se prolongó durante cuatro siglos —la mayor migración forzada de la historia— como “el crimen más grave contra la humanidad” de la Historia.

El proyecto de resolución fue presentado por 60 países africanos, caribeños y latinoamericanos, y contó con 123 votos a favor, 52 abstenciones y 3 en contra: Argentina, Israel y Estados Unidos, léase Javier Milei, Benjamin Netanyahu y Donald Trump. El primero no lanza bombas, pero mata de hambre y desmantela servicios esenciales de salud. Los otros dos, genocidas confesos, no escatiman artillería para atacar hospitales, escuelas y barrios enteros de personas desarmadas.

El tráfico transatlántico de personas esclavizadas se prolongó durante 400 años. Cerca de 15 millones de hombres, mujeres y niños fueron víctimas de este abominable comercio.

Se estima que unos 5 millones de personas esclavizadas llegaron a Brasil desde África, convirtiendo al país en el mayor destino de las Américas. El Cais do Valongo, en Río de Janeiro, fue el mayor puerto receptor de personas esclavizadas del mundo.

Un caso actual: inadmisible y repugnante

Sônia Maria de Jesus tenía 9 años cuando fue llevada de la ciudad de Osasco (São Paulo) a Blumenau y luego a Florianópolis, en el estado de Santa Catarina. La niña —víctima de la violencia y el hambre— “desembarcó” en la casa de Jorge Luiz de Borba, magistrado del Tribunal de Justicia de Santa Catarina (TJSC), y de su esposa, la psicóloga Ana Cristina Gayotto de Borba.

Sônia es negra y hoy tiene 52 años. Es sorda, víctima de trabajo infantil y de trabajo análogo a la esclavitud. Analfabeta en portugués y en lengua de señas (Libras), fue privada del derecho fundamental a la educación, mientras los hijos de la familia del juez son profesionales exitosos. Sônia tampoco tuvo acceso a asistencia médica ni tuvo vida social fuera del núcleo familiar de los Borba.

Sônia fue rescatada en junio de 2023 de la casa de Jorge Luiz de Borba y Ana Cristina Gayotto por un Grupo Especial de Fiscalización Móvil. Apenas tres meses después del rescate, los De Borba-Gayotto consiguieron una decisión judicial que les permitió presentarse en masa —padres, hijos y nietos— para visitar a aquella a quien nunca habían visto sino como una herramienta, una trabajadora devota, y llevar a Sônia de vuelta. Sônia regresaría a la casa donde permaneció esclavizada durante 40 años. Y todavía está allí.

Después de esperar durante un año para que se “hiciera justicia” y ante el dato de que, entre 2008 y 2019, apenas el 4 por ciento de los acusados de esclavizar personas fueron condenados por el sistema judicial brasileño, la familia de Sônia lanzó una campaña de apoyo, reclamando su liberación.

Sônia Maria de Jesus constituye un testimonio elocuente de la segregación racial y de la persistencia de la matriz esclavista en Brasil, 476 años después de la llegada forzada de los primeros africanos, en 1550, y 138 años después de la abolición de la esclavitud mediante la Ley Áurea, firmada el 13 de mayo de 1888, siendo Brasil el último país de Occidente en abolirla formalmente.

El Comité Ejecutivo Latinoamericano de la UITA apoya plenamente el trabajo desarrollado por la Regional y por el Comité Latinoamericano de Mujeres de la UITA (Clamu) en la campaña #SoniaLivre, y convoca a todas sus organizaciones afiliadas a redoblar los esfuerzos, fortalecer la articulación sindical y social y multiplicar las acciones de sensibilización, denuncia y solidaridad hasta alcanzar la libertad de Sônia.

Ante este caso ignominioso y brutal, que constituye un grave atentado contra los derechos humanos básicos, no caben el silencio ni la indiferencia: la solidaridad internacional organizada debe hacerse sentir con toda su fuerza.