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Líbano denuncia uso de glifosato en bombardeos israelíes

Un exterminio a como dé lugar

A Israel no le falta nada en cuanto a violación de normas reconocidas internacionalmente: en Líbano, además de no respetar un cese al fuego que firmó, está usando armas químicas en sus ataques.

Daniel Gatti

17 | 6 | 2026

El gobierno libanés denunció este fin de semana a Tel Aviv ante la ONU por el empleo de herbicidas, especialmente glifosato, en sus bombardeos para contaminar el suelo e impedir que en las zonas afectadas crezcan cultivos que puedan alimentar a la población.

El 1 de febrero, según consignó Beirut, «Israel fumigó con glifosato varias poblaciones libanesas fronterizas”, como Aita al Shaab, Ras al Naqura y Dhahira, de acuerdo a datos que recopiló el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas libanés y cuyas muestras fueron enviadas a la ONU.

Hasta 22.750 microgramos de glifosato fueron detectados en esas áreas, cuando lo “normal”, según los parámetros con los que se manejan las autoridades agrícolas, es que se detecten no más de 2 microgramos.

Si se confirma la denuncia se estaría frente a una forma de guerra química destinada a inutilizar tierras cultivables y dificultar la subsistencia de la población civil.

En un contexto de guerra y empleado en dosis mucho más altas, el herbicida estaría generando consecuencias similares a las que ya produce con su empleo masivo en las plantaciones extensivas del sur global.

La guerra silenciosa

Cabe recordar que millones de litros de glifosato son aplicados cada año sobre monocultivos de soja, maíz, algodón, caña de azúcar y otras producciones destinadas principalmente a la exportación, provocando degradación de los suelos, contaminación de cursos de agua, pérdida de biodiversidad y crecientes denuncias por afectaciones a la salud de trabajadores rurales y poblaciones vecinas.

En la guerra como en la paz, con este agrotóxico el territorio se convierte en un espacio de sacrificio.

La diferencia fundamental radica en la intencionalidad inmediata: en un escenario se trataría de un arma de guerra; en el otro, de una herramienta productiva asociada a un modelo agrícola industrial altamente perjudicial para el ambiente y la salud.

Pero para quienes sufren sus consecuencias, los efectos pueden converger en un mismo resultado: la pérdida de capacidad para producir alimentos sanos, el deterioro de las condiciones de vida y el desplazamiento de comunidades enteras.

La guerra israelí en Líbano

Más de 3.700 personas han sido asesinadas por Israel desde que en marzo comenzó a bombardear el sur de Líbano con el objetivo de “exterminar” a los combatientes del grupo proiraní Hezbolá. Más de 11.700 resultaron heridos.

La agencia de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, informó que hay al menos 200 niños entre los muertos.

Con sus bombardeos constantes en Líbano, que no está dispuesto a cesar, Israel ha boicoteado cualquier posibilidad de paz en la zona.

Imagen: Allan McDonald`s – Rel UITA