Honduras es cabeza de puente para proyecto hegemónico
Giorgio Trucchi
19 | 5 | 2026

Son 37 audios que involucran al ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández y a funcionarios públicos del bipartidismo tradicional, diseñando un proyecto para transformar la región en un enclave extractivista arrodillado a los intereses multinacionales israelí-estadounidenses y de las oligarquías nacionales.
Se trata de un auténtico plan estratégico para recuperar espacios y territorios, imponiendo, incluso con la fuerza, una política expansionista cada vez más agresiva y profundizando un modelo turbo capitalista extractivista, diseñado por la administración MAGA (Make America Great Again) y el gobierno del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu para América Latina.
El plan cuenta con el apoyo del presidente argentino Javier Milei y del ex mandatario hondureño Juan Orlando Hernández ─condenado en Estados Unidos a 45 años de cárcel por narcotráfico y posteriormente indultado por el presidente Donald Trump─ como cabeza de puente.
Entre los objetivos más inmediatos destacan frenar la expansión y el dominio chino en la extracción de minerales críticos y tierras raras ─Pekín controla alrededor del 85 por ciento del procesamiento y refinado a nivel mundial─, recuperar el protagonismo y el control hegemónico en el “patio trasero”, así como desestabilizar a gobiernos y movimientos políticos progresistas y de izquierdas.
Corrupción, chantajes, dinero drenado del Estado, represión y violencia homicida, campañas de difamación y linchamiento mediático son las herramientas adoptadas por la ofensiva trumpiana que trascienden de las grabaciones¹ publicadas por los portales Canal Red² y Hondurasgate.
Además de revelar el verdadero motivo detrás de la injerencia estadounidense en las elecciones hondureñas y del indulto concedido a Hernández, que lo convierten en agente político directo de Trump y del lobby israelí para recuperar el control de la región, Honduras se torna enclave estratégico mediante “una combinación de lawfare, control militar de los recursos estratégicos, narcoterrorismo, manipulación religiosa y mediática”.
En juego están la reactivación y expansión de las cuestionadas Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), la instalación en la isla caribeña de Roatán de una nueva base militar estadounidense, la aprobación de una ley que incentive la inversión norteamericana e israelí en inteligencia artificial.
También la construcción de una mega cárcel al estilo del tenebroso Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) en El Salvador y la entrega a General Motors de la licitación para la construcción de un tramo ferroviario interoceánico.
Para poder avanzar con el plan son necesarias dos cosas: el control total y absoluto de las instituciones hondureñas y un aparato represivo, mediático e ideológico para aniquilar cualquier oposición.
“En Honduras se necesita fuerza, logística y sangre. Si vos querés tener a la gente controlada, necesitás reprimirla, exprimirla (…) No vamos a soltar el poder. Lo que se tenga que hacer, se hace”, le ordena Hernández al presidente del Congreso Tomás Zambrano, según uno de los audios divulgados.
Involucrar a sectas religiosas, especialmente a las iglesias evangélicas, y crear equipos de comunicación para atacar mediáticamente a los gobiernos progresistas de Colombia, México y al ex gobernante Libertad y Refundación (Libre) de Honduras, es parte de la estrategia financiada por Washington, Tel Aviv, Tegucigalpa y Buenos Aires.
En las grabaciones, Hernández confirma a su gente tener asegurados 300 mil dólares provenientes de fondos públicos de Honduras, y otros 350 mil que aportará Javier Milei.
Un tercer bloque de audios pone de manifiesto la dureza del plan urdido por Washington y Tel Aviv, con Tegucigalpa como punta de lanza en el tablero latinoamericano.
Para alcanzar los objetivos se proponen eliminar, incluso físicamente, lo que queda de la presencia de Libre en las instituciones.
Para ello se definen tres fases: persecución y amenazas contra quienes aún ocupan cargos institucionales, la compra de conciencias en el Parlamento para asegurar su destitución a través de la herramienta del “juicio político” y la reincorporación a puestos de poder de figuras del pasado vinculadas a Juan Orlando Hernández.
“¿Cómo vamos a seguir adelante sin haber sacado a este cabrón de Marlon (Ochoa) del puesto? (…) Debería ser el objetivo número uno. Yo así lo voy a decir: cárcel o muerte”, arremete la consejera electoral Cossette López.
Para Bertha Oliva, coordinadora del Comité de Familiares de Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), se trata del mismo guion de los años ochenta.
“La oligarquía y la política ultraconservadora local se alían con sus homólogos a nivel internacional para aniquilar a quienes ponen en peligro sus intereses. Se está configurando de nuevo una narcodictadura que quiere gobernar durante las próximas décadas, respaldada por el aparato militar y mediático. Esto no puede sino generar represión, criminalización, exilio y muerte”, dijo.
