Cientos de miles en las calles por el 50 aniversario del golpe
Fueron cientos de miles de personas las que se movilizaron este martes en Buenos Aires por el 50 aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, pero el contexto sigue siendo difícil para quienes combaten contra el gobierno más derechista y liberticida de los últimos años en Argentina.
Daniel Gatti
26 | 3 | 2026

Imposible saber cuántos eran: ¿150.000, 300.000, un millón?, como en algún momento de dijo desde el estrado del acto final en Plaza de Mayo.
La impresión de potencia iba más allá del número: aunque es habitual que en los actos políticos argentinos el ruido (bombos, redoblantes, petardos) domine, en este se veía un entusiasmo particular que se venía arrastrando de los días anteriores.
Lo daban tal vez los jóvenes salidos en masa de los barrios populares, la polenta de los grupos de percusión, la bronca que se veía acumulada y el deseo de que “algo por fin pase”, las ganas de confrontar con el gobierno “libertario” de Javier Milei en todos los planos.
Para empezar, en el tema que era el que motivaba centralmente la convocatoria: el de la “memoria” y el rescate de la cifra de desaparecidos: “son 30.000”, fue una de las principales consignas coreadas y escritas en pancartas para confrontar con la relectura reduccionista del gobierno y su entorno basada en informes de los primerísimos tiempos de la postdictadura.
“50 años. #SonSinCuenta”, se decía en otras, más mordaces, aludiendo a que no es tanto la cifra exacta la que importa, a que es responsabilidad del Estado establecerla con exactitud a partir de investigaciones fundadas y a la naturaleza misma de la represión al barrer desatada en aquellos años.
“¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!”, resonó la declaración leída al cierre del acto.
Y también: “queremos que las nuevas generaciones y toda la sociedad conozcan quiénes eran, cómo pensaban, cómo vivían, qué sueños tenían y por qué luchaban las y los 30.000. Por eso hoy estamos marchando con sus fotos. Porque estamos aquí para recordar a esas generaciones que a mediados del siglo pasado comenzaron a organizarse, para luchar contra quienes, como hoy, querían convertir la Argentina en colonia del imperialismo yanqui y europeo”.
Porque se trató igualmente —tal vez fundamentalmente— de eso: de “unir las luchas” de hoy y de trazar un hilo rojo entre aquel pasado y este presente, sabiendo que hay una continuidad de políticas entre la dictadura cívico militar de los setenta y este gobierno “libertario” de Milei.
Las instrucciones que el secretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger le daba en 1976 a su representante en Buenos Aires para que transmitiera como orden a los militares argentinos calzan como un guante con la línea que sigue hoy el mileísmo en perfecta conjunción con Washington.
Decía Kissinger en su carta-programa: “disminución de la participación estatal en la economía, más atención al relegado sector agrícola, promoción de la exportación y actitud positiva hacia la inversión extranjera”.
Para aplicarlo no tenía más remedio que aniquilar la resistencia que provenía de unos sectores populares acaso envalentonados y en auge.
“El panorama de hoy es distinto. Las mismas luchas en un contexto diferente, capaz que hasta más difícil que hace 50 años”, decía a La Rel en Buenos Aires uno de los tantísimos participantes anónimos en la marcha.
