Con Sandro Eduardo Sardá
Gerardo Iglesias
21 | 4 | 2026

Este 17 de abril se cumplieron 13 años de la entrada en vigencia de la Norma Reguladora 36 (NR36), esta semana La Rel recupera una experiencia clave para el movimiento sindical brasileño: la lucha que, junto al Ministerio Público del Trabajo (MPT), permitió visibilizar las condiciones extremas en la industria frigorífica y conquistar una regulación histórica en defensa de la salud laboral.
En ese marco, retomamos un resumen de la entrevista realizada en 2012 al fiscal del MPT Sandro Eduardo Sardá, cuyas definiciones permiten reconstruir el contexto y los desafíos de un proceso donde la acción sindical y estatal resultó determinante.
Sardá es gerente nacional del Proyecto de Adecuación de las Condiciones de Trabajo en los Frigoríficos, un programa que depende del Ministerio Público del Trabajo. Además, integra la Comisión Tripartita Paritaria Permanente en la cual Estado, empresarios y sindicatos están debatiendo la formulación de la Norma Reguladora Sobre Seguridad y Salud Ocupacional en las Empresas de Faena y Procesamiento de Carnes y Derivados (NR). Crítico acérrimo de la falta de ética en las principales empresas frigoríficas brasileñas, también emplaza a la acción sindical y del gobierno, a las que evalúa como insuficientes.
-¿Cómo definirías las condiciones de trabajo en los frigoríficos en Brasil?
-Diría que después de cinco años investigando a las empresas, no tengo ninguna duda de que las condiciones actuales de trabajo son absolutamente incompatibles con la salud física y mental de los trabajadores y las trabajadoras.
Hay una verdadera legión de jóvenes lesionados debido a la alta precariedad de las condiciones de trabajo.
-¿Eso pasa tanto en los sectores bovino, porcino, como en las avícolas?
-Así es. Pero en las avícolas el problema es aún más grave por el ritmo excesivo de trabajo. Algunos empleados llegan a realizar hasta 120 movimientos por minuto, cuando algunos estudios sugieren que más de 30 movimientos por minuto pueden generar graves riesgos de lesión a la salud de los trabajadores.
-Estamos hablando de más de 700 mil trabajadores y trabajadoras en el sector de procesamiento de carnes, ¿verdad?
-Sí, se estima que son más de 700 mil empleados en el sector, y de acuerdo con algunas pericias ergonómicas que se llevaron a cabo en los frigoríficos, por lo menos un 20 por ciento de ellos sufre enfermedades laborales.
-¿Qué pasa con estas personas enfermas?
-La empresa los despide. Cuando los trabajadores enferman pasan a la órbita de la Seguridad Social y del Sistema Único de Salud (SUS). Las empresas desechan a estas personas y es el Estado el responsable de contribuir a su recuperación.
Es también muy preocupante el gran número de personas que se ven afectadas por trastornos músculo-esqueléticos y que muchas veces son rechazadas incluso por la Seguridad Social, que no reconoce su incapacidad. Así es que hay muchos trabajadores que están sin recibir ningún sueldo o protección social del Estado.
-¿Qué hace el MPT cuando entra en un frigorífico y evalúa una situación que es perjudicial para los trabajadores?
-El MPT cuenta con un equipo de peritos y está acompañado por inspectores de trabajo, quienes examinan y supervisan las condiciones de trabajo. Concluida la fiscalización, se inician acciones civiles públicas con el fin de lograr condiciones de trabajo adecuadas.
El trabajo de nuestro Proyecto Nacional es: seleccionar las mayores empresas de Brasil, las que más lesionan, llevar a cabo una inspección in situ y proceder con demandas civiles públicas para promover la adecuación de estos ambientes.
-Los trabajadores no se benefician del gran crecimiento de la industria frigorífica brasilera…
-Exacto. El trabajador y la trabajadora no se benefician, y el Estado tampoco se beneficia porque el costo social de esta actividad es muy alto.
Sin la menor duda, la precariedad de las condiciones de trabajo configura una especie de dumping social, con base en el incumplimiento de las normas de salud, de seguridad, de la legislación ambiental, y todo ello con la finalidad de lograr que el precio del producto sea más bajo.
Brasil es la China del sector avícola. Ningún país del mundo logra producir pollos tan baratos como Brasil. Obviamente, con un costo social muy alto.
-¿Cuáles son las expectativas ante la Norma Reguladora?
-Es una Norma para todo el sector y esperamos que el Ministerio de Trabajo la sancione para proteger la salud de los trabajadores, que es un deber del Estado.
Se trata de una NR que se ocupa, entre otros importantes temas, del ritmo de trabajo, las pausas, la recuperación de la fatiga y la adecuación del mobiliario fabril.
Hoy por hoy podríamos fácilmente concluir que, en el caso de los frigoríficos, se vive un feudalismo industrial. En los frigoríficos no ingresa la ciudadanía, no ingresan los derechos, todo queda en la puerta de la unidad de producción. Y como la ciudadanía no pasa la puerta de la fábrica, los trabajadores ingresan a un ambiente de total desprotección e impunidad.
