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42º Premio Derechos Humanos de Periodismo

Desde el sur hacia el sur

Periodistas uruguayos destacados en Brasil

Amalia Antúnez

15 | 12 | 2025

A veces los viajes no empiezan cuando alguien sube a un ómnibus o cruza una frontera. Empiezan antes, en ese instante silencioso en que uno se descubre protagonista de una historia que todavía no sabe que está escribiendo.

Así llegó a Porto Alegre un grupo de uruguayos, algunos estudiantes de comunicación recién graduados, y un joven periodista de enorme sensibilidad y talento. Todos con un mismo propósito: recibir los trofeos de primer lugar en el prestigioso Premio Derechos Humanos de Periodismo.

El galardón es otorgado por el Movimiento de Justicia y Derechos Humanos de Porto Alegre desde hace 42 años junto a la Orden de Abogados de Brasil, seccional Río Grande do Sul, con el apoyo, entre otras organizaciones, de la Rel UITA.

Por segundo año consecutivo viajé a la ceremonia y pude acompañar a mis compatriotas. La ciudad nos recibió envuelta en ese clima húmedo del sur brasileño, tan parecido al nuestro pero atravesado por un bullicio cálido que solo los hermanos del norte saben prodigar.

Había algo en el aire –un presagio quizá, o un eco que vuelve– que recordaba que íbamos hacia un encuentro donde la memoria sigue respirando.

El Premio Derechos Humanos de Periodismo, no es un premio para vitrinas, es un reconocimiento que pesa, que ilumina, que interpela. Un recordatorio de que este oficio, cuando se ejerce con seriedad y compromiso puede convertirse en trinchera de la verdad.

Los premiados

En la categoría Académico, François Buere, Santiago Gazzani, Camila Martínez y Carlos Origüela Obal, estudiantes de la Facultad de Información y Comunicación de la Universidad de la República, obtuvieron el primer premio por su investigación Plan Cóndor: Terrorismo de Estado Transnacional – Represores uruguayos subordinados al Ejército Argentino (1975-1976).

Un trabajo de grado, ilustrado por la estudiante Carolina Gatti, que desbordó expectativas y recordó que el periodismo también nace en las aulas cuando se las habita con rigor, con sentido y con coraje.

En la categoría Online, el periodista Luciano Costabel, de Brecha y colaborador de esta casa, recibió el primer lugar por “Hasta cerrar los ojos”, su entrevista a María Bellizzi, madre de Andrés Humberto Bellizzi, un militante uruguayo desaparecido en Argentina.

La pieza de Costabel se abre paso entre la verdad buscada y el duelo inconcluso, que habita ese borde incómodo donde pasado y presente todavía se disputan territorio.

Compañeros de camino

Con nosotros viajó también Nilo Patiño, investigador, escritor, activista, integrante de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos.

Patiño ha sido un pilar de Cruzar, la iniciativa universitaria que organiza y sistematiza archivos del terrorismo de Estado en el Cono Sur.

Como bien dijo Costabel en su discurso de agradecimiento, Nilo es un compañero leal, generoso, incansable; alguien que entrega su conocimiento y su tiempo sin esperar nada a cambio, movido solo por la convicción de que la verdad merece ser encontrada y que la justicia más que una promesa, sea un hecho.

Nobleza obliga mencionar el papel fundamental de la Rel UITA y el apoyo incondicional de su secretario regional, Gerardo Iglesias, que ha entendido desde siempre que el movimiento obrero debe estar del lado de las causas de los pueblos.

Su respaldo permite que iniciativas como este Premio trasciendan fronteras, fomentando el intercambio de experiencias, la preservación de la memoria y la defensa de la justicia a sabiendas de que la solidaridad es un instrumento indispensable para que el periodismo siga siendo una herramienta de transformación.

Constructor de memorias

Y en ese escenario cargado de historia y de luchas, imposible no mencionar a nuestro querido Jair Krischke, presidente del Movimiento de Justicia y Derechos Humanos y factótum de este Premio. Su presencia no es solo una formalidad, es un símbolo.

Desde hace décadas, Krischke es una de las voces más firmes contra las dictaduras del Cono Sur, un puente entre países, familias, archivos y heridas.

Un hombre que abrió puertas cuando otros las cerraban, que rescató vidas cuando otros perseguían, y que hoy sigue recordándonos que los derechos humanos no pertenecen al pasado: son un deber urgente del presente. Cada premiación, cada abrazo que se sucedió en esa sala colmada, lleva algo de su tenacidad.

La ceremonia y el encuentro

Los periodistas sabemos que el protagonismo nunca nos pertenece del todo. Y el caso de Costabel lo confirma: detrás del trabajo premiado están las víctimas, sus familias, las historias que duelen y exigen ser contadas.

Los estudiantes, mientras tanto, observaban a sus colegas premiados con una mezcla de admiración y genuina emoción, como quien descubre por primera vez que el oficio que eligió sí puede mover algo en el mundo.

Luego vinieron las conversaciones de pasillo, las fotos, las miradas que cruzan idiomas, pero comparten sentidos. Porto Alegre se volvió más cercana, como si un puente invisible la uniera a Montevideo a través de la palabra y de la obstinación de quienes se niegan a renunciar a la justicia.

Esa noche nadie habló de fronteras. Nadie habló de países. Se habló de derechos, de memoria, de lo que significa este oficio tantas veces ingrato y doloroso.

Y así regresamos a casa, con la certeza de haber presenciado algo más que una ceremonia: habíamos sido parte de un pequeño capítulo de la larguísima historia de la dignidad humana en nuestra región.


Fotos: Patricia Sandler e Itamar Aguiar