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Brasil en horas cruciales

Lula, un símbolo de resistencia y esperanza

Lo conocí en 1980 en Managua cuando participó del primer aniversario del triunfo de la revolución popular sandinista en aquella festividad de algarabía renovadora, fundante e inspiradora para toda América Latina.

Marcial Cabrera

2 | 10 | 2026

La sonrisa de los jóvenes guerrilleros simbolizaba la llama ardiente de una revolución que no tenía tregua frente a la injerencia imperialista estadounidense, pero a la cual le sobraba dignidad, ética y músculo.

Lula presidía el Sindicato de Metalúrgicos de São Bernando do Campo e Diadema y era uno de los rostros visibles del joven Partido de los Trabajadores (PT).

En enero de 2003 asumió por primera vez la presidencia de Brasil, sucediendo al gobierno de Fernando Enrique Cardoso.

En sus dos mandatos consecutivos, Lula sacó de la extrema pobreza a más de 30 millones de personas, en otras palabras, más del 56,60 por ciento de la población de los cinco países de Centro América, más Panamá y Belice juntos.

Para el pueblo brasilero, el triunfo de Lula en las elecciones del próximo domingo es determinante, más ahora que el tsunami de la ultraderecha fascistoide invade con su torrente de odios y rancia ignorancia.
“Es la elección más importante de nuestras vidas”, señala enfática Gisele Adão, dirigente del sindicato de la alimentación de Criciuma y Región al sur del estado de Santa Catarina.

“Votar por Luiz Inácio Lula da Silva, significa votar por la libertad, por el colectivo LGBTI, por las mujeres, por la soberanía, por la defensa de los derechos humanos. Lula es la esperanza de los pobres”, sentencia la también integrante de la dirección de la Rel UITA.

En su última reunión de Buenos Aires, el 11 de agosto pasado, el Comité Ejecutivo Latinoamericano de la UITA fue contundente: “(…) el presidente Lula ha encontrado formas de plantar cara a los arrebatos imperiales del presidente de Estados Unidos Donald Trump, lo cual evaluamos como algo muy positivo no solo para la América Latina, sino también para todas las naciones que luchan por su soberanía, autonomía, libertad y la construcción de un mundo con justicia social y paz”.

Y agregó: “respaldamos firmemente la reelección de Luis Inácio Lula da Silva, para dar continuidad a las transformaciones sociales implementadas en su período de gobierno, más la construcción de un clima de diálogo y respeto que destierre el odio y el agravio como estrategias políticas”.

Han pasado 46 años desde aquel encuentro con Lula en Managua. El hostigamiento criminal del imperio se focaliza ahora en un hombre de 80 años que se para firme y en un proyecto político que defiende la soberanía, la dignidad y un futuro sin sometimientos.

¡Somos LULA!

Imágen: Allan McDonald – Rel UITA