Con Moacyr Roberto Tesch
De cara a la segunda vuelta de las elecciones en Brasil Moacyr, dirigente sindical de amplia trayectoria en el sector de Turismo y Hospitalidad, reivindica la importancia de fortalecer la democracia y las organizaciones de los trabajadores.
Gerardo Iglesias
9 | 10 | 2026

Desde su experiencia en décadas de lucha sindical, advierte sobre el debilitamiento de las organizaciones sindicales y sostiene la necesidad de defender los derechos conquistados, en un contexto en el que la continuidad de Luiz Inácio Lula da Silva representa una apuesta por la democracia y los avances sociales.
“En la dictadura militar, las asambleas se realizaban en la Federación de Empleados de Comercio donde militaba, se realizaban en un contexto de represión política y vigilancia de parte del Departamento de Orden Político y Social, el tristemente célebre DOPS.
Mataban a dirigentes sindicales, torturaban, cometían todo tipo de atrocidades. En su evaluación, aunque la violencia hoy no se manifiesta necesariamente de la misma manera, las organizaciones sindicales pasan por otros apremios donde se compromete su sostenibilidad y capacidad de movilización.
“Con la reforma laboral muchas entidades sindicales tuvieron que vender sus sedes para sobrevivir. La situación también afectó a nuestra organización (CONTRATUH), que no recibe ingresos desde 2018 o 2019, período en el que Michel Temer ocupó la Presidencia de la República”.
Las consecuencias se reflejan directamente en la capacidad de movilización. Con décadas de experiencia en la organización de actos públicos, Moacyr recuerda haber coordinado ocho o nueve marchas en Brasilia, que reunieron a decenas de miles de personas. “Eso hoy es impensado”, subraya.
“La Marcha de las Margaritas, llegó a reunir entre 100.000 y 120.000 participantes, ejemplo de la magnitud de las movilizaciones que marcaron la historia reciente de las luchas sociales brasileñas”.
En medio de la disputa política en Brasil, su testimonio recupera una cuestión fundamental para la clase trabajadora: “la democracia también depende de la fortaleza de sus organizaciones, de la capacidad de movilización colectiva y de las condiciones concretas para defender derechos y conquistar mayores avances sociales”.
En ese escenario, “la segunda vuelta electoral coloca en el centro del debate el futuro de la democracia brasileña y el papel de Luiz Inácio Lula da Silva en la continuidad de un proyecto político vinculado a la defensa de los derechos laborales y sociales”, sentencia.
