Si de mujeres guerreras hablamos
“En Indonesia, en África o en América Latina, la represión a las comunidades indígenas y campesinas, la pobreza circundante, junto al antisindicalismo son algunas de las huellas de identidad violenta del cultivo industrial de Palma Africana.
Gerardo Iglesias
2 | 7 | 2026

Cuanto más avanzan las plantaciones, más profundo y solitario se contempla el socavón verde de la palma, donde el Estado se paraliza y desvanece. Un vértigo extraño le impide aproximarse y mirar. Sin embargo, hay veces que tras un enorme sacrificio, el Estado logra acercarse al borde de ese abismo, pero el pobre no puede abrir sus ojos”.
La Rel publicó en 2010 el artículo “Colombia: El agua y el aceite. Palma africana y derechos humanos”. Los párrafos introductorios de esta nota hacen parte de aquella, que, 14 años después, continúa interpelando la dura realidad del extractivismo palmero.
Costa Rica no escapa a ese contexto de frenesí antisindical e innúmeras problemáticas sociales y ambientales.
Para muestra un botón: posicionado entre los seis países de mayor producción de palma en América Latina, en tierras ticas hay un solo sindicato auténtico de clase.
Se trata de nuestra afiliada, el Sindicato de Trabajadores de la Palma (SITRAPA), dirigido por la compañera Dania Obando −la única mujer secretaria general en toda la agroindustria costarricense−.
Dania fue reelecta el sábado 27 para orgullo de la Federación de Trabajadores de la Agroindustria y el Turismo (FENTRAGH), la Unidad en Acción Sindical (UAS) y el Comité Latinoamericano de Mujeres de la UITA (CLAMU).
¡Salud, querida compañera!
