“Magnífica Humanitas”, la nueva encíclica del papa
El 25 de mayo el papa León XIV emitió una encíclica social para el siglo de la inteligencia artificial recordando la importancia del valor humano y la vida social en común con protección social. No habla de eficiencia ni de control, sino de humanidad.
Frank Ulloa Royo
1 | 6 | 2026

Recuerda que los ídolos del poder no son los de toda la humanidad y que ningún Estado puede renovarse descartando vidas, ni se puede gobernar organizando el odio.
El papa advierte que los datos no son armas, que los pobres no son desechos y que la tecnología, sin ética, se convierte en verduga.
En un país como Costa Rica, que sueña con militarizarse sin derechos, al estilo de Nayib Bukele en El Salvador, Magnifica Humanitas suena como un mensaje pasado de moda. Pero quizá lo verdaderamente moderno sea recordar que la paz no se impone: se construye con protección social.
Y que la dignidad humana, incluso tras las rejas, sigue siendo el único fundamento posible de la justicia. Que la protección social no es un sucedáneo y que el terror y la represión no curan enfermedades.
Las cárceles más grandes no fundan una nueva ética. La justicia no se mide en barrotes ni en estadísticas de represión, sino en la capacidad de sostener la vida y abrir caminos de reconciliación y convivencia. Un país que mide su éxito en más represión y cuerpos encerrados y no en vidas reconciliadas se convierte en administrador del miedo.
La acusación de “comunistas” que profiere la presidenta Laura Fernández no puede ocultar el desempleo y diversos indicadores de miseria que llevan a parte de la juventud al buscar el camino del narcotráfico.
Este papa gringo nos recuerda que gobernar con desprecio y administrar el descarte desde la disposición de los bienes comunes es negar la justicia social que evita las guerras.
Ofender a los que piensan diferente y etiquetarlos, o no pagar la deuda con la seguridad social, solo para volver a las tácticas de la guerra fría o exacerbar odios, aunque resulte atractivo por sus resultados estadísticos o estimule inversionistas extranjeros nunca es un camino solidario.
Frente al modelo de terror punitivo, los movimientos sociales proponen otro camino: la justicia restaurativa. No se trata de negar la responsabilidad, sino de transformar el castigo en oportunidad de reparación.
La comunidad se convierte en espacio de solidaridad y reconciliación, donde la víctima recupera voz y el infractor encuentra la posibilidad de reintegrarse.
Sin justicia social no es posible tener eficacia en la lucha contra el narcotráfico.
