Basta ya de desmontar la Sanidad Pública andaluza
Miles de millones de euros de todos van a parar a unos pocos, mientras los centros de salud se saturan y los hospitales se tensionan en función de una estrategia del gobierno andaluz controlado por el Partido Popular de recortar el presupuesto público. El domingo la ciudadanía andaluza vota y ese tema está en el centro del debate.
Gonzalo Fuentes
9 | 4 | 2026

Desde que en Andalucía gobierna Juanma Moreno, la sanidad pública se deteriora cada día.
No es una sensación ni un discurso político: es la realidad que miles de andaluzas y andaluces. Conseguir cita en atención primaria se ha convertido en una carrera de obstáculos. Las listas de espera para especialistas y operaciones son indignas. Y el sistema público se debilita ante nuestros ojos
Conseguir cita en atención primaria se ha convertido en una carrera de obstáculos. Las listas de espera para especialistas y operaciones son indignas. Y el sistema público se debilita ante nuestros ojos.
La ciudadanía lo percibe con claridad.
El Barómetro de Valoración del Sistema Sanitario 2025, elaborado por el Ministerio de Sanidad en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas desde 2003, se analiza la valoración de los servicios sanitarios públicos, así como las prestaciones que ofrecen y las expectativas existentes sobre los mismos.
Andalucía se sitúa a la cola en los rankings de valoración ciudadana en relación con la sanidad pública de las comunidades autónomas, con apenas un 38,8 por ciento.
En el extremo opuesto, La Rioja encabeza la clasificación con un 66,04 por ciento, seguida de cuatro comunidades que superan el 60 por ciento, mientras que diez más se sitúan por encima del 50 y otras cuatro superan el 40 por ciento. Andalucía es la única que baja de ese nivel.
En Andalucía hay más de 200.000 pacientes esperando una operación, con retrasos de meses. Más de un millón de personas aguardan atención médica. Las largas esperas para una cita con el médico de familia —que superan los 11 días de media— reflejan la crisis de un sistema que debería cuidar a todos.
El colapso es inminente. Y cuando reclamas lo que te corresponde, muchas veces no hay plazas. La alternativa: derivaciones a centros privados, con un gasto público desviado y creciente.
No es casualidad. Es política. Es estrategia: asfixiar lo público para justificar lo privado.
Que no nos engañen.
Esto no es solo un problema de gestión: es un modelo. Debilitar lo público para potenciar lo privado. Y hay responsables políticos con nombres y apellidos.
Lo más indignante es que los profesionales sanitarios sostienen el sistema con un esfuerzo titánico. Ellos no fallan.
Fallan quienes recortan, desvían recursos y convierten un derecho en negocio. Casos como los retrasos en diagnósticos de cáncer de mama en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla evidencian esta injusticia: quienes alertaban fueron silenciados, cesados o ignorados, mientras la ciudadanía sufría.
Antes de las elecciones autonómicas volverán los discursos vacíos y las promesas que ya no convencen a nadie. Los hechos hablan por sí solos.
Por eso, el 12 de abril no es solo una manifestación. Es un grito. Un “¡basta ya!” colectivo. No permitiremos que nos roben la sanidad pública. No aceptaremos más recortes, más privatizaciones encubiertas ni más abandono.
Defender la sanidad pública es defender la igualdad. Es garantizar que cualquier persona, tenga lo que tenga y viva donde viva, pueda ser atendida con dignidad.
Nos vemos en las calles. Nos vemos en las urnas. Votando a quienes defienden lo público.
