En Italia gana el NO en el referéndum sobre la reforma constitucional de la justicia
Giorgio Trucchi
25 | 3 | 2026

Las últimas décadas en Italia se han caracterizado por un paulatino desencanto de la población, especialmente los jóvenes, hacia la política partidaria y las citas electorales. Cada vez menos personas acuden a las urnas y los “ganadores” gobiernan con un misérrimo 15 o 20 por ciento de consenso real.
Responsables del distanciamiento de la política tradicional son las propuestas desgastadas donde las diferencias programáticas entre derecha, centroderecha y centroizquierda se han vuelto imperceptibles, y donde lo poco que queda de izquierda ha perdido el arraigo con sus bases naturales y el territorio.
Sin embargo, es como si ese pueblo valiente, que en su momento supo levantarse en armas contra la dictadura fascista y la ocupación nazista, tiene marcado en su ADN la resistencia contra todo lo que huela a autoritarismo y ataque a los pilares de una democracia que ha costado sangre y lágrimas.
No debe sorprender, entonces, si la cita referendaria del pasado 22 y 23 de marzo, donde la coalición gubernamental de derecha proponía una reforma constitucional que iba a debilitar la independencia del poder judicial, no sólo registró una participación masiva de la población, sino que resultó en una derrota contundente del SÍ (53,7 contra 46,3 por ciento). La participación se disparó al 60 por ciento.
Aún más interesante es el análisis del voto por rango de edad, donde se evidencia que los jóvenes (18-34 años), señalados en el pasado por su apatía hacia los partidos y la política tradicional, esta vez votaron masivamente y lo hicieron por el NO a la reforma en un 61,1 por ciento.
También fueron los primeros a salir a las calles en muchas ciudades celebrando el rechazo del pueblo italiano a la reforma impulsada por Giorgia Meloni y su gobierno.
La crisis de la política y el desencanto de la inmensa mayoría de ciudadanos y ciudadanas no se ha resuelto el pasado fin de semana, ni ese triunfo se convertirá automáticamente en mayor participación y más votos para la actual oposición partidaria.
Para volver a captar su interés es necesario volver a las calles, a los territorios, con la gente que más sufre los embates de las medidas neoliberales, guerreristas, de sumisión a los intereses estadounidenses y de exclusión social.
Hay que volver con propuestas y políticas públicas que pongan la persona al centro, con reformas que garanticen derechos laborales, salarios dignos, servicios públicos eficientes. Sin un cambio radical de la propuesta, el alejamiento de la ciudadanía de la política tradicional será cada vez más profundo e irreversible.

