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Operadores del Cóndor condenados en Italia

Un triunfo de la justicia universal

En 1999 familiares de desaparecidos latinoamericanos de origen italiano iniciaron en Roma un juicio contra represores del Plan Cóndor para lograr que la península hiciera lo que en sus propios países no podían conseguir: que se hiciera justicia. Veintidós años después, en gran parte esa justicia llegó.

Gerardo Iglesias


Foto: Gerardo Iglesias

El 9 de julio fue un día de festejo para esos familiares y para los sobrevivientes de la represión y las organizaciones sociales e investigadores que los respaldaron a lo largo de estos 22 años.

El largo proceso, las cansadoras audiencias, el gigantesco esfuerzo para reunir documentación, movilizar testigos, sensibilizar y convencer a jueces de un país ubicado a 10.000 kilómetros de distancia habían valido la pena.

Ese día, 14 militares y civiles, 11 uruguayos y tres chilenos, responsables en distinto grado del Plan Cóndor fueron condenados en Roma a cadena perpetua por la desaparición en los años 1970 y 1980 de 43 latinoamericanos de origen italiano, en su mayoría uruguayos, en distintos países del espacio represivo común formado por las dictaduras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Perú, Paraguay y Uruguay.

La Corte Suprema italiana confirmaba así un fallo de segunda instancia de 2019, rectificador de una decisión absolutoria de primera instancia que había causado en su momento enorme decepción.

Los condenados en 2019 habían sido 24, pero entre tanto tres murieron, de otros tres (peruanos ellos) no se ha increíblemente podido saber si siguen vivos, y cuatro no apelaron el fallo de segunda instancia, por lo que sus penas habían quedado firmes ya entonces.

Solo uno de los 14 estaba libre y ubicable, el ex capitán de la Marina uruguaya Jorge Troccoli, fugado de la justicia de su país y establecido en Italia.

Finalmente preso

El domingo 11 Tróccoli, que se había burlado en todos estos años de los familiares de las víctimas y que en un libro había justificado la tortura, fue finalmente detenido en el pueblito de la provincia de Salerno donde vivía.

Pedro Mato Narbondo, otro de los militares uruguayos condenados, sigue en fuga.

En 2007, cuando al cabo de ocho años de largas idas y venidas, la justicia italiana decide finalmente impulsar el juicio a los genocidas del Cóndor, los mandatos de captura emitidos fueron 146.

“Logramos que fueran condenados solo 14, pero es de todas maneras un gran triunfo de la justicia universal, esa que no entiende fronteras para juzgar los crímenes de lesa humanidad”, dijo Jorge Ithurburu, un argentino radicado en Roma integrante de la Asociación 24 de marzo, clave en la implementación de este juicio.

Francesca Lessa, investigadora italiana de la Universidad de Oxford especializada en el Plan Cóndor que en virtud de sus trabajos fue amenazada de muerte en 2017 por un comando paramilitar uruguayo, destacó el papel de los familiares de las víctimas y de los activistas de derechos humanos en todos estos años.

“Fueron una fuerza incansable”, dijo.

Algunos de ellos ya no están. Por ellos, por las víctimas directas y por la victoria lograda, los presentes el viernes 9 en Roma se pasaban los pañuelos para enjugar alguna que otra lágrima.