LAS NEGOCIACIONES DEL CONVENIO COLECTIVO ENTRE COCA COLA FEMSA Y EL SINDICATO INDUSTRIAL DE TRABAJADORES DE LA FABRICACIÓN Y COMERCIALIZACIÓN DE BEBIDAS GASEOSAS CERVEZAS LICORES Y SIMILARES, SE TRASLADA AL MINISTERIO DE TRABAJO.

Iniciadas las negociaciones del nuevo convenio colectivo el 26 de enero y sin conclusiones por la vía directa el día 6 de marzo de 2026, el mensaje enviado por FEMSA al Sindicato consiste en dejar claro, “no basta la buena voluntad de negociar un convenio colectivo vía directa, hace falta la sumisión, renuncia, y entrega de los legítimos derechos de los trabajadores”.

“Nuestro Código de Trabajo vigente expresa específicamente lo siguiente; Artículo 406 – La convención colectiva no podrá concertarse en condiciones menos favorables para los trabajadores, que las contenidas en la ley, los contratos, convenciones colectivas, reglamento o prácticas vigentes en la empresa, negocio o establecimiento”, señala el secretario general del Sindicato, Alejandro John.

El Artículo 137 dice lo siguiente: El empleador está obligado a reconocer a sus trabajadores aumentos de salario con base en su antigüedad y eficiencia. Nuestro Código de Trabajo no reconoce el bono como aumento de salario, por el contrario, podrá formar parte de las primas, gratificaciones, incentivo a la producción, aguinaldo que ofrezca el empleador, menos como un aumento de salario”.

FEMSA tiene la responsabilidad de cumplir con las leyes vigentes en los países donde tiene establecido sus empresas ─continúa Alejandro John─ de lo contrario estaría actuando anárquicamente, en sentido contrario a su política empresarial de principios y valores, éticos y morales.

El mensaje que nos dejan es que, el negocio está por encima de las personas, para FEMSA pareciera que el capital humano ha sido relegado a última instancia. Nos niegan el derecho a mejorar nuestros salarios, para llevar una vida digna, nos ofrecen un bono de 80 dólares americanos en el 2026 que, dividido en 12 meses suma 6,67 dólares por cada mes, que dividido entre 26 días de trabajo, el resultado es de 0,25 dólares, y si esto lo dividimos entre ocho horas de trabajo, el resultado es 0,03 centésimos de dólar, estas son las condiciones que nos ofrecen, significa pauperización salarial, de las condiciones de trabajo y de vida.

Sin embargo, el personal administrativo no sindicalizado que suman en su totalidad un poco más de 300 trabajadores; en el departamento de Manufactura el salario básico promedio de los administrativos suma un poco más de 3.000 dólares mientras el salario básico promedio de los sindicalizados no pasa de 1.300 dólares mensuales. En el área comercial es más escandaloso, el salario entre el promedio básico de los administrativos y el promedio básico del personal sindicalizado.

Los trabajadores no estamos pidiendo millones ni limosnas solamente justicia, lo justo que nos corresponde como principal activo de la empresa, no en el lugar donde nos quieren ubicar. Los trabajadores tenemos dignidad. No solamente servimos para producir riquezas, tenemos derecho de recibir parte de aquella riqueza que producimos en mejoras salarial para garantizar mejores condiciones de vida para nuestras familias, de igual forma que aspiran los administrativos. Pareciera que debemos producir para sostener los salarios onerosos de la estructura administrativa en Panamá.

FEMSA en 2025, tuvo ingresos por el orden de un poco más de 260 millones de dólares, no registraron pérdidas. Entonces, por qué les niegan a los trabajadores y trabajadoras el derecho de mejorar sus salarios, por qué niegan el derecho de negociar las primas que le corresponde al personal del área de comercial, (distribución), el área de bodega y maquilado. No hay justificación, esas estructuras junto al departamento de manufactura garantizan los ingresos de la compañía.

El Sindicato denuncia las expresiones intimidatorias de la gerente de manufactura en la mesa de negociación al personal administrativo: “si quieren que se vayan a huelga”, dijo. No obstante eso, a todos los clientes que estaban abasteciendo productos les informaban que la empresa Coca Cola FEMSA se aproximaba a una huelga. Estas denuncias nunca se atrevieron a desmentirla en la mesa de negociación, dejando en claro que han optado por la confrontación, no por el razonamiento que debería predominar en una negociación del convenio colectivo de trabajo.

De nuestra parte expresamos, que quien determinó no seguir la negociación, fue el gerente de recursos humanos, quien había vertido su amenaza de terminar la negociación, logrando su objetivo.

Trasladar las negociaciones ante las Autoridades de Trabajo, es seguir los lineamientos de un abogado que es miembro del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), imponiendo su posición ideológica a los administrativos de FEMSA, quienes tomaron la decisión de retirarse de la mesa de negociación y asistir al Ministerio de Trabajo.

Nuestra organización sindical en unidad con nuestras bases, seguirá negociando hasta sacar adelante un convenio colectivo que responda a las demandas de los trabajadores y trabajadoras.

Si es la voluntad de los administrativos de FEMSA llevar la empresa a una confrontación de huelga, serán ellos.

A nosotros solamente nos corresponderá estar en la resistencia.

¡SIN LUCHAS NO HAY VICTORIA, LA PELEA ES PELEANDO!