Crónica de una fecha histórica: 3 de marzo de 1980
El calendario marcaba el 3 de marzo de 1980. Faltaban escasos minutos para que el reloj señalara las dos de la tarde y se produjera el cambio de turno entre los obreros que concluían su jornada y aquellos que iniciaban sus ocho horas de trabajo.
William Tejeda y Bernabel Matos
3 | 3 | 2026

En medio del estruendo de las máquinas que procesaban productos derivados de la leche, se gestaba sigilosamente una epopeya que marcaría un hito –con ribetes de valentía y heroísmo– en la historia del movimiento sindical dominicano.
Se había agotado un largo proceso de negociación que recorrió, como nunca antes, todas las etapas procesales del llamado Código Trujillo de Trabajo (Ley 2920): trámites tediosos, diseñados por el poder y los patronos para convertirse en obstáculos casi infranqueables para los trabajadores.
Sin embargo, la mayoría de los obreros que entraban o salían de su turno desconocían lo que estaba a punto de suceder.
Sabían que, tras agotarse la mediación de la Secretaría de Trabajo y celebrarse la asamblea con la mayoría especial requerida, existía un plazo de quince días para declarar la huelga en cualquier momento. Pero el instante preciso para ejecutar aquella decisión –delicada y riesgosa– solo lo conocía la directiva del sindicato: un grupo firme, disciplinado y cohesionado, que logró mantener el secreto hasta la hora señalada.
Los obreros se saludaban en un ambiente de camaradería: el operador que entregaba la máquina en plena producción y el que la recibía para continuar la faena. De pronto, ocurrió lo pactado en estricta reserva.
Las maquinarias se detuvieron repentinamente. El secretario general de SITRACODAL suspendió la energía eléctrica en toda la fábrica. Reinó entonces un silencio dramático, denso, absoluto. Pero aquel silencio fue apenas un preludio.
De inmediato resonaron las voces de los dirigentes en cada departamento, anunciando el inicio de la huelga y exhortando a los trabajadores a concentrarse en el comedor de la empresa.
Todos los trabajadores –con una sola excepción– acudieron al llamado. Escucharon, con emoción contenida, las palabras de su secretario general. Así comenzó una jornada sindical que pasaría a la historia como la primera en sentar jurisprudencia nacional al ser declarada HUELGA LEGAL, quebrando las trabas impuestas por la Ley 2920, el llamado Código Trujillo de Trabajo.
Aquel 3 de marzo no fue un día cualquiera. Fue una fecha que quedó inscrita con firmeza en la memoria del movimiento obrero de la República Dominicana.
