Desde el año 2000 la situación es de penuria económica, de desprotección y persecución sindical
Con Juan Herrera
Trabajadores agrícolas
Precarizados y sin derechos
Los trabajadores de los sectores agroindustrial y agroexportador de Perú conocen desde el año 2000 una situación de penuria económica, de desprotección y persecución sindical que no ha sido superada.
La Rel dialogó al respecto con Juan Herrera, secretario general del Sindicato de Trabajadores Agrarios del Perú y presidente de la Federación Nacional de Trabajadores de la Agroindustria (FENTAGRO), en el marco del reciente encuentro entre esta Federación, COLSIBA, la Federación de la Alimentación de la CGPT y la Rel-UITA en Lima.
“Nuestros contratos son precarios, no tenemos estabilidad jurídica y la ley del año 2000, aprobada bajo el gobierno de Alberto Fujimori, atenta contra la libertad sindical y la negociación colectiva. El presidente Alejandro Toledo la amplió hasta 2021, es decir que nos jubilamos y seguimos en precarias condiciones”, señaló.
Herrera lamentó que debido a la influencia política de los dueños de grandes empresas agroindustriales han fracasado hasta el momento las iniciativas de modificación de esta ley.
“Vamos a recoger firmas a nivel nacional para legislar desde los trabajadores, desde el pueblo, y para ello contamos con el apoyo de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP)”, señaló.
Herrera anunció que coordinarán acciones con los trabajadores del sector textil, quienes sufren desde hace 35 años una situación de precariedad similar.
La precarización
con rostro de mujer
con rostro de mujer
“En la agroindustria la precarización de los derechos laborales tiene rostro de mujer. El 57 por ciento de trabajadores son mujeres y muchas no pueden ejercer su derecho a la lactancia.
La empresa más grande del país, Campo Sol, la primera exportadora de palta del Perú, quitó en 2000 el derecho de lactancia a 435 madres y eso se ha podido verificar a través del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo”, denunció.
“Para nadie es un secreto que en la agroindustria está prohibido ser madre. Cuando se enteran que una trabajadora está embarazada la despiden o la llaman para que presente su renuncia voluntaria.
Además, está prohibido formar sindicatos, y la modalidad de contratación más frecuente, es cada tres meses. Si adherimos a un sindicato directamente no nos renuevan el contrato”.
Los trabajadores han desafiado sin embargo esa “prohibición” y han comenzado a afiliarse al Sindicato Único de Trabajadores de Camposol S.A. (SITECASA), o al de la empresa Sociedad Agrícola Virú.