Búsqueda de petróleo, una política de estado en cuestión (I)
En Uruguay la búsqueda de hidrocarburos es una política que lleva décadas y continúa hasta el presente como si todo siguiera igual en el país y en el planeta. Hoy en día choca con los objetivos de protección del ambiente y de abandono de los combustibles fósiles para mitigar el cambio climático.
Víctor L. Bacchetta – Especial para Rel UITA
10 | 2 | 2026

Sectores importantes de la sociedad, sobre todo en las poblaciones costeras, han comenzado a oponerse a estas actividades. ¿Qué impactos ambientales, sociales y económicos tienen? ¿Qué acciones desarrolla y qué perspectivas tiene esta movilización social?
La exploración y explotación de hidrocarburos en Uruguay se rige por las leyes N°14.181 de 1974 y N°17.756 de 2004. Esta última transformó al ente de combustibles estatal Ancap de único operador a promotor de la inversión privada, permitiendo asociaciones y contratos de riesgo compartido.
La empresa Chevron realizó para Ancap dos perforaciones submarinas en 1976 (pozos Lobo y Gaviotín) y se hicieron varios estudios para identificar el potencial petrolero de las cuencas sedimentarias marinas.
Ronda Uruguay es el nombre de las licitaciones internacionales convocadas por Ancap para la exploración y eventual explotación de hidrocarburos (petróleo y gas) en la plataforma continental del mar territorial uruguayo.
Los descubrimientos de grandes reservas en la Cuenca de Santos (presal de Brasil) a fines del año 2000 generaron un gran interés en la margen continental del Océano Atlántico, colocando a Uruguay como una frontera exploratoria atractiva.
Ancap lleva realizadas tres rondas, en 2009, 2011 y 2019, donde ofreció a empresas petroleras internacionales la exploración en aguas someras, medianas y profundas.
En la primera se adjudicaron tres bloques: al consorcio BG Group e YPF, a la empresa india ONGC Videsh y al consorcio británico BP y BG Group. Se consideró un hito histórico por ser los primeros Contratos de Exploración y Producción (CEPA) firmados con empresas de primer nivel mundial.
En la segunda ronda se adjudicó un bloque al consorcio Petrel Energy y Schuepbach Energy, pero no hubo interés en los ocho bloques restantes.
En la tercera, de los 17 bloques ofrecidos en aguas someras, medianas y profundas, se adjudicaron dos bloques a la petrolera argentina YPF y uno al consorcio Shell y APA Corporation en la Cuenca de Punta del Este, frente a Maldonado y Montevideo, y los dos restantes al consorcio Challenger Energy y Union Maritime.
Para Ancap, el resultado más significativo fue la perforación de Shell y APA en 2016 en el bloque OFF-6 del pozo Raya-1, de 3.200 metros a una profundidad de 2.700 metros.
Aunque el pozo fue clasificado como “seco” o “no comercial” por no evidenciar una concentración suficiente para hacer rentable su explotación, Ancap dijo que generó una invaluable información geológica. APA está proponiendo realizar este año una segunda perforación en el mismo bloque. Ninguna de las tres perforaciones submarinas realizadas resultó comercialmente explotable.
No obstante, los gobiernos mantienen la expectativa y adjudican un gran valor al hecho de atraer inversiones multimillonarias y mejorar el conocimiento geofísico de la zona. Ancap anunció que está preparando la cuarta Ronda Uruguay en una zona aún no explorada y el Ministerio de Ambiente acaba de autorizar nuevas prospecciones sísmicas en el mar territorial.
Un barco de investigación sismográfica tiene 100 metros de eslora y 24 m de manga, porta seis cañones de aire comprimido y requiere el uso prioritario del océano en su área de trabajo. Esto implica más de 6 kilómetros a cada lado, lo mismo a proa, y unos 15 kilómetros a popa, para proteger el tendido de cables con los sensores que recogen las ondas sonoras rebotadas del subsuelo marino.
Es una superficie móvil de unas 260 hectáreas que acompaña al buque, que se desplaza lentamente por las características de la actividad y las dificultades de maniobra. Los cañones realizan disparos de muy alta energía para generar ondas capaces de penetrar kilómetros por debajo el lecho marino con el fin de cartografiar las formaciones geológicas e identificar sitios con eventual presencia de hidrocarburos.
Estos cañones se cargan a una presión de 2.000 a 4.500 psi (libras por pulgada). Para dar una idea, la presión recomendada para los neumáticos de un auto oscila entre 30 y 45 psi; la inyección de líquido o aire a alta presión por debajo de la piel humana a una presión de menos de 100 psi puede causar lesiones incapacitantes o hasta la muerte.
La forma de trabajo de los buques de sísmica consiste en realizar disparos del orden de los 250 decibeles (los fuegos artificiales alcanzan entre 145 y 175 decibeles) cada 6 segundos a medida que van avanzando, las 24 horas del día, durante el plazo establecido de la operación.
El estudio de una década de prospecciones en las placas tectónicas de sur a norte del Océano Atlántico reveló que los cañones de aire comprimido son el ruido dominante en el océano, pudiendo oírse a una distancia de hasta 4.000 kilómetros de su origen.
Según la investigadora Lindy Weilgart, de la Universidad de Dalhousie, las prospecciones sísmicas son la segunda mayor fuente de energía sonora en el océano, después de las explosiones por ensayos militares.
El sonido viaja muy rápido por el agua y los disparos pueden escucharse a miles de kilómetros bajo el océano. Los animales marinos perciben su entorno a través del oído y dependen del sonido para prácticamente todas sus funciones vitales.
Las detonaciones provocan el alejamiento de hábitats importantes, la reducción de la alimentación y la reproducción y la disminución de la capacidad para evitar peligros, incluidos los depredadores.
El enmascaramiento acústico genera menores tasas de crecimiento de los peces, peor condición física, daño a órganos o nervios, desorientación, cambios en la migración de las especies, daño auditivo, estrés y muerte, con la consiguiente reducción de las capturas pesqueras.
También son afectados por el ruido los servicios ecológicos que realizan los invertebrados, como la filtración del agua y la disponibilidad de nutrientes del lecho marino.
