La industria frigorífica uruguaya sigue en el atolladero
La situación laboral en las plantas de la transnacional brasileña Marfrig en San José y Tarariras se inscribe en el complejo escenario que atraviesa la industria frigorífica uruguaya.
Amalia Antúnez
3 | 3 | 2026

Con cientos de trabajadores enviados a licencia y una operativa marcada por la incertidumbre, el panorama refleja las dificultades que enfrenta el sector cárnico, afectado por la caída de la faena, la escasez de ganado y las tensiones en la cadena productiva.
En particular, las plantas de Inaler (San José) y Establecimientos Colonia (Tarariras) han resentido su actividad en las últimas semanas, generando preocupación tanto en los sindicatos como en las autoridades laborales.
La ausencia de definiciones claras sobre la continuidad operativa incrementa la inquietud en trabajadores y comunidades que dependen directamente de la actividad frigorífica.
Germán Acosta, dirigente del Sindicato de Obreros del Frigorífico Maragato (SOFRIM) e integrante de la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines (FOICA), señaló a La Rel que el adelanto masivo de licencias fue comunicado en una reunión convocada por la gerencia de recursos humanos de Inaler.
“La semana pasada la empresa nos notificó que a partir del lunes 2 la totalidad de la plantilla de producción comenzaría a usufructuar la licencia anual reglamentaria, con excepción del personal de mantenimiento”, explicó el dirigente.
Agregó que el sector de Carga y Fríos iniciará su licencia una vez que finalice tareas pendientes.
Según Acosta, la empresa atribuyó la medida a la falta de hacienda para faena. En cuanto al reinicio de actividades, indicó que la gerencia informó que se concretaría una vez culminado el período de licencias, aunque advirtió que el sindicato observa con cautela el escenario general.
“No estamos ajenos a la realidad de la industria, que atraviesa una situación crítica a nivel nacional. Sabemos de las pujas entre productores y frigoríficos, de la falta de acuerdos por el precio del ganado, y en ese contexto los trabajadores quedamos como rehenes”, afirmó.
El dirigente destacó, además que, a diferencia de años anteriores, en esta oportunidad las dos plantas del grupo en el sur del país detuvieron actividades prácticamente en simultáneo, lo que profundiza la incertidumbre entre el personal.
Recordó que en enero ya se había registrado una caída en la faena, con el envío de parte del personal al seguro de paro parcial, afectando los ingresos de las familias.
“El 24 de febrero se otorgó licencia anticipada a los compañeros de Colonia. Que la medida se extendiera a San José fue en parte sorpresivo, aunque el contexto lo hacía posible”, sostuvo.
Desde el SOFRIM y la FOICA, indicó Acosta, se mantendrá un monitoreo permanente de la situación a través del diálogo con la empresa.
No obstante, el gremio observa con preocupación esta situación.
Medidas como la anticipación de licencias son seguidas por envíos al seguro de desempleo y luego usadas por las empresas para negociar convenios colectivos a la baja, quitar beneficios adquiridos, imponer reestructuras salariales y de personal donde el que pierde siempre es el trabajador.
