
Los dos terremotos que se produjeron en espacio de pocos minutos la semana pasada, con decenas de réplicas, han dejado hasta ahora cerca de 1.500 muertos confirmados, pero informes varios, entre ellos uno de Naciones Unidas, hablan de 50.000 desaparecidos.
Venezuela está en una zona sensible a terremotos, en 1955 se reglamentó la construcción sismo-resistente, pero el sismo en Caracas de doce años después −el primero de tal magnitud en la historia moderna del país− dejó al descubierto falencias severas de aquella ordenanza propiciando cambios para una mayor eficiencia.
Sin embargo, el terremoto ocurrido el último miércoles (24) y las réplicas registradas hasta hoy día, evidenció la escasa protección de que gozaban los edificios construidos en las zonas afectadas. Alrededor de 434 cayeron como naipes, según el servicio europeo Copernicus.
La población también responsabiliza a las autoridades venezolanas de la poca y tardía respuesta asistencial en un país empobrecido que, en los últimos años, además, se ha visto aún más debilitado por sanciones externas.
Un momento muy duro para quienes están en las zonas afectadas padeciendo de cerca la devastación, como así también para los millones de venezolanos que viven fuera del país sin saber qué ha pasado con sus familiares o velando a la distancia a sus difuntos.
La Rel UITA se solidariza con el pueblo de Venezuela, país que supo asilar a miles de españoles, en su mayoría de Islas Canarias, colombianos y a otros miles que huían de las dictaduras militares del Cono Sur en los años 70.
Gerardo Iglesias
Secretario Regional UITA
