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Con Héctor Morcillo

“No hemos sido capaces de tener una política de acción unificada”

El secretario adjunto de la Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Argentina (FTIA) analiza en esta entrevista la situación del movimiento obrero argentino, su debilidad a la hora de presentar una resistencia monolítica a los planes de reforma laboral del gobierno y los empresarios y las posibilidades de superar ese retraso.

-¿Cómo analizas la coyuntura social en Argentina, con el avance de reformas que lesionan los derechos básicos de trabajadores y trabajadoras?
-Nuestra Federación siempre mantuvo una postura muy clara con relación a la reforma laboral, muy parecida a la realizada en Brasil, favorable a los empresarios y contraria a los intereses de los trabajadores y trabajadoras.

Por otro lado el discurso imperante de los empresarios es que Argentina no es competitiva a nivel internacional y que ello se debe al alto costo laboral que tienen.

No hay sin embargo ningún estudio que indique cuál es la incidencia real del costo de mano de obra en el valor final de los productos.

Nos estamos preparando para defender nuestro convenio colectivo porque una de las intenciones del sector empresarial es quitar beneficios como la prima por antigüedad e imponer otras cuestiones, como metas de productividad, que apuntan a la flexibilización y precarización laboral.

-¿Cómo esperas que sean las próximas paritarias teniendo en cuenta el escenario actual?
-No será nada fácil negociar, sobre todo porque no tenemos libertad para hacerlo. Desde el gobierno se anuncia todos los días que la inflación no superará el 15 por ciento y que el aumento de salarios no podrá superar esa cifra.

Ya en ese sentido hay un engaño porque este gobierno ha fracasado completamente en el control de la inflación.

Según datos aportados por consultoras privadas, la inflación anual superaría el 20 por ciento en 2018.

Por otra parte se está discutiendo la cláusula gatillo y para nosotros ni siquiera eso alcanzaría porque este aspecto de los convenios que pretende ofrecer un incremento en virtud de la pérdida del salario real a lo largo de la vigencia del mismo, no contempla los aspectos de calidad de vida que se pierden.

Si yo antes destinaba un 10 por ciento de mi salario a pagar servicios públicos y transporte y ahora destino un 35, evidentemente los otros rubros se verán resentidos en el consumo.

Nuestras negociaciones comenzarán en abril y recién entonces vamos a tener un panorama más claro.

Por lo pronto nos basamos en dos premisas fundamentales: el 15 por ciento no es suficiente y la cláusula gatillo tampoco alcanza. Por otro lado no queremos perder poder adquisitivo de los salarios.

Vamos a defender nuestro convenio, no vamos a permitir que se cercenen derechos y beneficios adquiridos para beneficiar únicamente a los empresarios.

Nos obligan a salir
Conflictividad social en alza

-¿Se augura un año de luchas para el movimiento sindical?
-Esperamos que los empresarios tomen una actitud seria y responsable, pero en un contexto donde se han dado innúmeros despidos y donde desde el gobierno se aplica un ajuste que afecta principalmente a los trabajadores y trabajadoras es de esperar que el nivel de conflictividad aumente, no porque lo quiera el sector obrero sino porque lo obligan las circunstancias.

Cuando se le saca a muchos para beneficiar a muy pocos entran en juego diversos conflictos de interés que se tendrán que resolver de una forma u otra.

-¿Hubo decepción con relación a este gobierno o es exactamente lo que ustedes esperaban?
-Lamentablemente es lo que esperábamos. El gobierno de Mauricio Macri implica un modelo económico muy similar al de los 90: apertura indiscriminada de las importaciones en detrimento de la industria nacional; intentos de flexibilización y precarización del trabajo para obtener una mano de obra barata; favorecer a los sectores más privilegiados.

Esto ya lo habíamos anunciado y desafortunadamente la realidad nos demuestra que teníamos razón. Tendremos que mover los ejes: de discutir mejoras salariales y condiciones laborales a defender puestos de trabajo.

-¿Está preparado el movimiento sindical argentino para enfrentar los embates que viene sufriendo?
-Creo que no. No hemos sido capaces de tener una política de acción unificada. Para poder enfrentar lo que se nos viene tenemos que presentar una unidad monolítica de la que hoy lamentablemente carecemos.

Pero confío plenamente en el conjunto de los trabajadores y trabajadoras más allá de los dirigentes, porque el movimiento obrero en su conjunto ha sabido defender sus conquistas y esta vez no será diferente.

Desde la Federación continuaremos bregando por la unidad sindical, por solucionar disputas personales entre dirigentes y que desde la central obrera se pueda gestionar un proyecto de trabajo en común que marque las estrategias a seguir con el gobierno que sea.

Para eso hay que tener una postura bien clara de defensa de los derechos y de conquista de nuevas mejoras en la calidad de vida de todos los argentinos.