Desperdicio en el sur, ganancia en el norte
El proyecto de la transnacional HIF en el departamento de Paysandú, para exportar combustibles sintéticos a los países ricos del norte, además del enorme consumo de agua dulce y emisiones adicionales de dióxido de carbono, constituye un desperdicio del 90 por ciento de la energía utilizada en el proceso de producción.
Víctor Bacchetta
27 | 5 | 2026

“Liderando el mercado de los e-Combustibles (combustibles ecológicos)”, anuncia la presentación oficial de la firma internacional HIF Global. Y agrega: “Convertimos la energía renovable en e-Combustibles que pueden utilizarse en autos, barcos y aviones actuales sin necesidad de modificar motores ni infraestructura”.
Esta gente de HIF son unos genios: ¿cómo nadie se dio cuenta antes de desarrollar esta solución ambiental y energéticamente maravillosa?
¿Cómo se producen los combustibles ecológicos?
“Los e-Combustibles se producen a partir de energía renovable y CO2 (dióxido de carbono)”, explica HIF.
El primer producto es el e-Metanol, mediante la combinación de Hidrógeno Verde, generado por electrolisis del agua con energía eléctrica eólica y solar, y dióxido de carbono (CO2) biogénico.
A partir del metanol se produce gasolina sintética (e-Gasolina) y combustible sostenible para aviones (e-SAF).
Desde la adjudicación de la licitación convocada por la petrolera estatal ANCAP con el fin de utilizar las emisiones de dióxido de carbono provenientes de su filial Alur, HIF fue aumentando los volúmenes de producción de hidrógeno y de metanol al punto de volver mínimo el aporte de Alur.
De 150.000 toneladas anuales de CO2 aportados inicialmente por Alur pasó a 50.000 t, mientras 980.000 toneladas anuales provendrían de la quema de residuos forestales.
Según la comunicación del proyecto presentada al Ministerio de Ambiente en marzo último, HIF se propone producir 170.000 toneladas anuales de Hidrógeno Verde y 876.000 toneladas anuales de e-Metanol.
No existe hoy en el mundo producción de hidrógeno a partir de energías renovables en esa escala Si se concreta, este proyecto duplicaría la producción mundial actual de metanol, con un consumo de electricidad del orden generado por la represa de Salto Grande.
Hoy en día, el mayor proyecto está en Mongolia: produce 50.000 toneladas anuales de Hidrógeno Verde por la empresa china Envision Energy.
El objetivo de este proyecto no es el metanol, sino combinar el hidrógeno con nitrógeno extraído del aire para la producción de 320.000 toneladas de amoníaco.
Este año, en Arabia Saudita, la empresa NGHC (NEOM Green Hydrogen Company) comenzaría a producir unas 220.000 toneladas anuales de Hidrógeno Verde.
Hay diferencias ambientales relevantes de ambos megaproyectos con el de HIF: generan energía renovable en zonas desérticas (los desiertos de Gobi y de Tabuk, respectivamente), no en tierras productivas, 47.500 ha. del parque eólico y 1.500 ha. del parque solar en el caso de Uruguay; y utilizan nitrógeno de la atmósfera, no dióxido de carbono proveniente de la quema de biomasa de madera, que es un negocio adicional de las empresas forestales en el país.
Al mismo tiempo, el proyecto de HIF tiene un consumo energético de gran magnitud, no solo de las fuentes renovables, requeridas obligatoriamente en la producción del Hidrógeno Verde.
Para una potencia nominal prevista por el proyecto de 2.700 MW (megavatios), las fuentes eólica y solar de HIF no alcanzan a cubrir el consumo de 1.120 MW de los electrolizadores. De ahí la necesidad imperativa del acuerdo con la estatal eléctrica UTE para obtener la energía faltante.
Más allá de los impactos ya señalados, el balance energético del proyecto de HIF, desde la generación de la energía primaria en Uruguay, hasta el consumo final del combustible en los motores europeos, evidencia una bajísima eficiencia energética global.
En otras palabras, la producción en el Cono Sur de combustibles sintéticos para la infraestructura de aviones, barcos o automóviles de los países del Norte, conlleva una injustificable pérdida de energía.
