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Con Hugo Galvez

Conflicto abierto en MBRF Tacuarembó

El sindicato denuncia incumplimientos, persecución sindical y un intento de debilitar la organización de los trabajadores. La negociación se quebró tras meses de acuerdos parciales y hoy el conflicto permanece abierto.

Amalia Antúnez

14 | 7 | 2026

El conflicto laboral en el Frigorífico Tacuarembó, perteneciente al grupo brasileño MBRF (Marfrig), atraviesa uno de sus momentos más tensos. El sindicato denuncia incumplimientos de acuerdos, recortes de derechos adquiridos, restricciones a la actividad sindical y una estrategia empresarial orientada a debilitar la organización de los trabajadores.

Según explicó a La Rel Hugo Galvez, presidente de la Asociación de Obreros y Empleados de Frigorífico Tacuarembó (AOEFRIT), las diferencias comenzaron con el reclamo por el pago del tiempo perdido en producción, lo que derivó en algunas medidas gremiales.

A pedido de la empresa, el sindicato suspendió temporalmente esas acciones durante un período de visitas oficiales para no afectar la operativa de la planta.

Sin embargo, no hubo avances y la situación empeoró. La falta de ganado redujo drásticamente la actividad, con jornadas de apenas cuatro o cinco horas e incluso días sin faena.

El sindicato propuso entonces concentrar la producción para permitir el acceso al seguro de paro parcial y también planteó adelantar licencias, pero ambas alternativas fueron rechazadas por la empresa.

Sin palabra

Con el paso de las semanas ambas partes retomaron las negociaciones y alcanzaron entendimientos sobre distintos aspectos de la organización del trabajo, entre ellos la cantidad de animales por faena y el sistema de compensación vinculado a la velocidad de la línea.

El dirigente explicó que el histórico sistema de compensación por velocidad fue sustituido por un mecanismo de ponderación que permitía mantener las condiciones salariales, especialmente en la faena de la mañana, mientras que en el turno de la tarde representaba una mejora para los trabajadores debido a las características de las dotaciones.

“También permanecía en negociación el beneficio de la nafta para todo el personal, mientras la empresa ofrecía sustituir ese beneficio con un aumento del subsidio comedor, algo que no era equivalente”.

El sindicato lo que busca es un beneficio universal que alcance también a quienes no utilizan el comedor. “Como alternativa, se propuso acumular ese pago durante el año y abonarlo junto con el salario vacacional y la gerencia tampoco quiso” explicó el dirigente.

Punto de quiebre

“El conflicto se profundizó cuando, Andrea Mesa, gerenta de Recursos Humanos de MBRF en Uruguay ─quien no había participado en ninguna de las instancias de negociación anteriores─ condicionó todos los acuerdos alcanzados a la aceptación del subsidio del comedor”, dijo Galvez.

Los trabajadores rechazaron esa postura al entender que los acuerdos ya estaban cerrados y tenían incluso fecha prevista de aplicación para el pasado mes de abril.

Ante esa situación, el sindicato sostuvo que la empresa debía respetar lo acordado o, en caso contrario, volverían a las condiciones anteriores, incluyendo el régimen de velocidad de la línea de producción. La empresa rechazó esa posibilidad y las negociaciones quedaron nuevamente estancadas.

Otro de los ejes del conflicto es el cumplimiento del convenio colectivo.

“El artículo quinto establece que, una vez cumplidos dos años, los nuevos trabajadores deben incorporarse automáticamente al denominado «convenio madre», accediendo a todos los beneficios previstos en ese acuerdo”, explicó.

La empresa se niega a reconocer ese derecho, motivo que, sumado a lo expuesto anteriormente hizo que resolvieran mantener las medidas sindicales, entre ellas la decisión de no procesar ganado de feedlot hasta que exista una solución.

Es importante señalar que los compañeros de la planta del grupo MBRF en San José (Inaler), en solidaridad con nuestros reclamos, tomaron la misma medida de no faenar ganado de corral hasta que no se solucione la situación en Tacuarembó”, destacó.

Persecución sindical

Además de los reclamos laborales, el sindicato denuncia que existe una política de persecución hacia los delegados.

“La empresa descuenta horas sindicales cuando los representantes recorren distintos sectores de la planta ejerciendo tareas gremiales, pese a que ese régimen de movilidad estaba acordado desde hace años. Dejaron de abonarnos unas 50 horas”, señaló el presidente del sindicato.

Una situación similar, sostiene, ocurre con las horas destinadas a salud. Afirma que existían acuerdos previos sobre cómo debían reconocerse y pagarse, pero que la actual administración modificó unilateralmente ese criterio y dejó de abonarlas.

“A esto debemos sumar que la empresa promueve un «sindicato amarillo» en un claro intento de debilitar la representación de los trabajadores y trabajadoras”.

Esta organización paralela, explica Galvez está integrada por personal jerárquico y referentes designados por la propia empresa, incluidos responsables del área de Recursos Humanos.

“Esa estructura funciona con reuniones internas y referentes distribuidos por sectores, con el objetivo de disputar la representación gremial, tarea en la que no ha tenido éxito, ya que, de los 1700 trabajadores en plantilla, unos 1200 son afiliados a AOEFRIT”, afirmó.

Sobre esta situación el dirigente manifestó que ya realizaron las denuncias correspondientes ante el Ministerio de Trabajo.

Tanto para el sindicato como para la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines (FOICA), el conflicto ya no se limita a diferencias sobre salarios o condiciones de trabajo. Aseguran que está en juego el respeto a la negociación colectiva, el cumplimiento de los convenios vigentes y la libertad sindical dentro del Frigorífico Tacuarembó.

Foto: Portal Medios Públicos