Argentina | MUJER | VIOLENCIA

Una jornada atravesada por el dolor y la memoria

Volver a marchar bajo la lluvia

Córdoba volvió a ser escenario de una multitudinaria movilización de Ni Una Menos, marcada por el impacto del femicidio de Agostina Vega. Bajo una lluvia persistente, organizaciones y familias recorrieron el centro de la ciudad para exigir políticas públicas efectivas contra la violencia de género.

Nelson Godoy

4 | 6 | 2026

La lluvia comenzó temprano y no dio tregua. Aun así, desde la intersección de Colón y La Cañada —punto histórico de encuentro— empezaron a formarse las columnas de organizaciones feministas, sociales, sindicales, estudiantiles y de derechos humanos. Esa escena se replicó en cada cuadra: paraguas, pilotines, banderas empapadas y carteles improvisados que resistían al agua.

Este año, la consigna estuvo atravesada por un nombre que se volvió símbolo del dolor colectivo: Agostina Vega, la adolescente de 14 años cuyo femicidio generó conmoción en toda la provincia. Su nombre se escuchó en los cánticos, se leyó en los carteles y se sintió en el silencio que por momentos recorría la marcha.

Familias enteras, grupos de amigas, estudiantes y personas autoconvocadas se sumaron al recorrido. La lluvia no dispersó a nadie: apenas reforzó la sensación de urgencia y de duelo compartido.

El reclamo que persiste desde 2015

A once años de la primera convocatoria de Ni Una Menos, la marcha volvió a poner en primer plano un reclamo que no pierde vigencia.

Las columnas avanzaron por el centro hasta llegar al Patio Olmos, donde se realizó el acto de cierre y se leyó el documento consensuado por las organizaciones convocantes. Allí, bajo la misma lluvia que acompañó todo el recorrido, se reiteró la necesidad de políticas integrales, de memoria activa y de garantías de no repetición.

La marcha de este año estuvo signada por el dolor, pero también por la decisión colectiva de transformar ese impacto social en exigencia concreta. En Córdoba, como en todo el país, la consigna Ni Una Menos volvió a ocupar las calles para recordar que la violencia machista sigue siendo una deuda urgente del Estado.

Fotos: Nelson Godoy