La negociación por la Participación en los Lucros y Resultados (PLR) en la planta de PepsiCo de Itu, en el estado de São Paulo, atravesó semanas de tensión luego de que cerca de 300 trabajadores de los tres turnos rechazaran, en asambleas, la propuesta presentada por la empresa.
Amalia Antúnez
25 | 6 | 2026

La decisión abrió la posibilidad de una huelga y colocó el conflicto en el centro de la agenda sindical.
Marcos Araújo, presidente del Sindicato de los Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Campinas y Región (SITAC), explicó que el rechazo se produjo tras detectar profundas desigualdades en el sistema utilizado por la transnacional para calcular el beneficio.
PepsiCo había presentado una propuesta de pago de 330 reales (64 dólares) para enero de 2027, condicionada al cumplimiento del 100 por ciento de las metas establecidas por la compañía.
El SITAC rechazó inmediatamente la oferta y presentó una contrapropuesta: el pago de 1.000 reales (195 dólares) a ser abonados en diciembre de 2026, sin condicionamientos vinculados a planes o metas empresariales y extensiva a todos los trabajadores, incluso a aquellos que eventualmente fueran desvinculados antes de fin de año.
Aunque inicialmente la empresa rechazó el planteo, finalmente terminó aceptando la propuesta elaborada por el sindicato.
En asambleas realizadas los días 23 y 24 de junio, los trabajadores aprobaron por amplia mayoría el acuerdo alcanzado, dejando sin efecto la huelga prevista.
Además del beneficio económico, el acuerdo incluyó otros compromisos relevantes. El sindicato anunció que no volverá a firmar el actual plan de PLR y que, a partir de 2027, la empresa deberá elaborar un nuevo sistema junto a los trabajadores y bajo monitoreo sindical.
Araújo destacó especialmente el papel desempeñado por la Rel UITA, cuya intervención ayudó a dar visibilidad internacional al conflicto.
“A nivel global, la compañía no siente la presión de fábricas locales porque muchas veces esas informaciones no llegan a la dirección internacional de la empresa”, afirmó.
Según el dirigente, la publicación realizada por la Regional y posteriormente reproducida por el sindicato permitió amplificar las reivindicaciones de los trabajadoes y generar preocupación dentro de la compañía por el impacto que la exposición pública podía tener sobre la imagen corporativa.
Para Araújo, la solidaridad internacional contribuyó a destrabar las negociaciones y facilitar la construcción de un acuerdo entre las partes.
“Tantas veces como sea necesario volveremos a buscar esa solidaridad internacional para fortalecer la lucha de los trabajadores”, concluyó, agradeciendo especialmente el apoyo del secretario regional de la UITA, Gerardo Iglesias, y del equipo responsable de la difusión del conflicto.
El caso volvió a demostrar la importancia de la articulación sindical internacional frente a empresas cuyas principales decisiones se toman fuera de las unidades locales y, muchas veces, lejos de la realidad cotidiana de los trabajadores.
