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A 82 años de la “Revolución de Octubre”

La memoria viva

“La memoria no es individual: es colectiva.
El odio aísla, la memoria articula.
Crear, inventar, caer y volver a intentar. Y sembrar un nuevo momento
de organización popular, un camino a la victoria”.
(Alejandro Mosquera)*

Gerardo Iglesias

14 | 10 | 2026

La lluvia intensa no impidió que múltiples sectores populares manifestaran ayer 20 de octubre por el centro de la capital, en el marco del 82 aniversario del Día de la Revolución.

El 20 de octubre de 1944, un levantamiento cívico-militar dio término con el gobierno provisional de Federico Ponce Vaides, heredero del dictador Jorge Ubico, un títere al servicio integral de los intereses colonialistas de Estados Unidos que administró el país como una hacienda bananera durante 14 años.

En su administración (1931-1944), Ubico redujo el salario de los empleados públicos en 40 por ciento; gobernó en favor de los terratenientes cafetaleros y benefició con gran entusiasmo al monopolio bananero en manos de la United Fruit Company (hoy Chiquita Brands), convirtiéndose el dictador en honorífico funcionario de la transnacional.

En 1944 el descontento popular se materializa de forma elocuente provocando la renuncia de Ubico, el 1 de julio, dejando a un triunvirato militar como sucesor.

El 20 de octubre un amplísimo movimiento beligerante pone fin a una época nefasta, autoritaria y de pérdida de soberanía. Habían transcurrido 33 años de dictaduras ininterrumpidas en Guatemala en el siglo XX.

Según el historiador Sergio Tischler Visquerra, en 1944 se produce “el fin del Estado-rancho”, es decir un Estado al servicio de los intereses privados de latifundistas y de compañías extranjeras, como la United Fruit Compay”.

Desde ese momento se desplegó una década de reformas progresistas denominada “primavera democrática de Guatemala”, que culminará con el golpe de Estado en 1954 contra el presidente Jacobo Árbenz, la primera intervención directa de la CIA en América Latina, con la participación entusiasta de la United Fruit.

“Recordar no es un gesto conmemorativo sino una acción política. La memoria colectiva rompe silencios, articula experiencias y resignifica derrotas. No se limita a honrar a las víctimas; recupera también los proyectos, las luchas, los ideales y los horizontes emancipatorios que fueron perseguidos”, nos interpela Alejandro Mosquera.

Por ello ayer, nuestras afiliadas salieron a la calle y la Rel UITA estuvo allí también.

*La memoria como disputa del presente. Introducción del libro “Memorias para construir El Futuro”. Compilado por Gustavo Veiga.
Fotos: Sitrafritolay